Cuando se dice que lo máximo para un deportista son unos Juegos Olímpicos, uno de los motivos principales es por que la presencia en ellos no es nada fácil de conseguir. Desde prácticamente el final de una cita olímpica y hasta meses antes de la siguiente, atletas de todo el mundo se exprimen al máximo por conseguir el ansiado billete que les permita vivir una experiencia que es única.

En esa tesitura, en la de estar batiéndose el cobre hasta los primeros días de verano, han estado algunos deportistas malagueños que a comienzos de este año aún tenían en la cabeza estar en Tokio. María Torres, Ana Moncada, María de Valdés, Brahim Díaz... finalmente verán los Juegos desde España y por televisión, a buen seguro que animando a los nuestros y alimentando ese sueño que, por una razón o por otra, tendrán que esperar al menos hasta París 2024. Y es que Brahim contaba con todas las papeletas para estar en la lista del seleccionador nacional olímpico de fútbol, Luis de la Fuente, que había contado con el malagueño para la sub 21 en los meses anteriores, contando con un papel protagonista. Sin embargo, la inclusión de numerosos hombres de la absoluta como Pedri, Dani Olmo, Oyarzabal o la del madridista Marco Asensio han desplazado a Brahim fuera de la convocatoria. Si la ausencia de Brahim ha sido sorprendente, también lo fue la manera en la que el sueño de la karateca María Torres se esfumó a las primeras de cambio en el preolímpico de París, al perder un combate que dominaba a pocos segundos del final ante la kosovar Fortesa Orana.

En la prueba de natación en aguas abiertas, donde España en general y Málaga en particular estarán representadas por Paula Ruiz, vivimos el 19 de junio un duelo fratricida: dos mujeres, malagueñas, nadando en busca de una única plaza para Tokio. Paula fue segunda e hizo ‘inútil’ el sexto puesto de María de Valdés, que se quedaba sin pasaporte olímpico.

También en agua, pero sobre ella, la renuncia de la delegación de Nueva Zelanda a su plaza en Laser Radial otorgó un espacio a la federación española. Una gran actuación en la regata olímpica de Vilamoura de Cristina Pujol a finales de abril dejaba a la jovencísima esteponera Ana Moncada sin sitio para viajar a Japón. Lo peleó también Ángela Lobato, junto a su pareja Amaranta Fernández en el Preolímpico de voley playa celebrado en La Haya a finales de junio, pero Holanda las apeó del camino a Tokio.

Incluso un veteranísimo Borja Vivas comenzaba el año intentando recuperar sensaciones para poder decir adiós a su carrera con una tercera presencia olímpica que, finalmente, se quedó en nada. De la misma forma que quién sabe si los malagueños que llevaron a la selección de baloncesto a los Juegos de Japón durante las ‘Ventanas FIBA’, soñaron con ser uno de los 12 elegidos por Sergio Scariolo para pelear por el ansiado oro olímpico. El sueño de los cajistas Alberto Díaz, Rubén Guerrero y Francis Alonso, ese del que nadie quiere despertar y que, al menos este verano, no se hará realidad.