Pisar el cielo una vez has conseguido alcanzar el éxito es una tarea difícil y Damián Quintero aún anda en ello. El malagueño llegó a Torremolinos hace unos pocos días, el sábado, y ha podido asimilar poco, incluso asegura que aún no ha visto el vídeo de la final, pero solo tiene palabras de agradecimiento: “La experiencia ha sido inolvidable. El cariño que he recibido de todos los medios, de toda la gente, incluso muchos mensajes de gente que no tiene ni idea de kárate que estaban ahí pegados a la televisión para aprender un poquito más o apoyarme en la experiencia olímpica. Esto es algo que me voy a llevar para toda la vida y creo que no va a terminar aquí”.

No ha sido un trabajo fácil ni tampoco lo ha conseguido al instante. El malagueño se inició en este deporte cuando solo tenía 6 años, pero desde entonces ha ido dando pasos que le han colocado donde está. Desde aquel logro ha tenido infinidad de reconocimientos y mensajes, pero como amante del fútbol que se confiesa, el de su Málaga CF ha sido uno de los más especiales: “Alguna vez ya me han hecho un reconocimiento con una camiseta, pero nunca había bajado al campo para hacer un saque de honor y es muy especial. Me llamaron muy rápido para que estuviera allí, encima en la primera jornada y estoy encantado de que el Málaga me apoye. Es el equipo de mi ciudad y es un orgullo para mí”. 

De toda aquella experiencia en Tokio solo tiene recuerdos bonitos e imborrables que ya se quedan guardados para siempre: “Lo que hice fue mi trabajo. No voy a decir que lo hice a la perfección, eso que lo diga mi entrenador, pero mi rendimiento deportivo fue muy bueno. Me encontré muy a gusto y disfruté del tatami que eran mis expectativas”. Ganar en Japón la primera medalla olímpica del kárate ante un japonés era una utopía, aunque para Quintero no tanto, pues vio a su rival competir y asegura que le ha visto “mejor rendimiento en otra ocasiones como pudo ser el Mundial de Madrid de 2018”. Además, en Tokio tuvo la oportunidad de convivir con grandes deportistas nacionales como fueron Pau Gasol o Saúl Craviotto, de quienes guarda grandes recuerdos. 

Pero no se queda con el sabor de ser segundo, sino de haber conseguido lo máximo en unas circunstancias difíciles: “Lo disfruté al máximo, la experiencia ha sido inolvidable. Salió todo como tenía que salir. Es una medalla de plata, pero me sabe a oro. Realmente, ¿la diferencia es el color de la medalla? Es una locura tener una medalla olímpica y más siendo karateca”. Su entrenador, Jesús del Moral, ha tenido un papel fundamental en el rendimiento ya no solo en Damián, sino también en la campeona olímpica Sandra Sánchez. “Desde que llegó en 2016 nos convirtió en profesionales de este deporte, con sus dietas estrictas, la idea de trabajar el físico, que nunca se había entrenado el físico, pasamos de trabajar dos horas a seis o siete diarias”.

¿Qué ocurrirá en el futuro? El malagueño tiene el calendario cerrado hasta diciembre. Su principal objetivo será el Campeonato del Mundo en Dubái en noviembre. Y por el momento no piensa en alejar su vida de la élite deportiva: “No se me pasa por la cabeza retirarme ahora mismo porque me siento bien compitiendo, me siento bien físicamente, me siento con ganas y creo que eso es esencial. Soy el primero que me voy a ir, no soy una persona que se quiera arrastrar en el tatami. Mientras el cuerpo y sobre todo la cabeza y las ganas aguanten seguiremos”.

Damián Quintero ha atendido a los medios este miércoles en Benalmádena. Gregorio Marrero

Los Ángeles 2028

El kárate no será olímpico en París 2024, un duro palo para deportistas como Damián Quintero tras los éxitos cosechados. Les desconcierta un poco después de ver el éxito que no solo ha tenido en España, sino también a nivel mundial. Sin embargo, tiene claro que regresará para ser olímpico:  “El kárate volverá y debemos volver. No entendemos por qué no se nos propone para estar ahí. Hablan de que quieren rejuvenecer los deportes de los Juegos Olímpicos. No es que seamos viejos los que competimos en kárate. Debemos estar ahí junto al judo o el taekwondo. En París no, pero ojalá en Los Ángeles volvamos. Ya no pensando en mi futuro, sino en las generaciones que vienen detrás mía”.