El pasado mes de mayo abrió sus puertas el restaurante La Casa Asador, en Rincón de la Victoria (C/La Corta, 14), un espléndido espacio (no solo desde el punto de vista arquitectónico) que añade originalidad y muy buena gastronomía a la oferta de restauración de la localidad costera.

«La filosofía que nos propusimos es la de ofrecer al cliente de Rincón un restaurante diferente con productos y platos diferentes, elaborados exclusivamente en nuestros fogones, en un sitio bonito como el que hemos conseguido con un ambiente distinto a lo que se suele ver en esta zona», indica Alberto Guirado, alma mater de La Casa Asador y que comanda a un contrastado y experimentado equipo de profesionales de la restauración malagueña.

Si atendemos a la carta entenderemos el porqué de la diferenciación. Sus entrantes suculentos: «Tenemos la tarta de San Marcos de foie Micuit, que es de las más demandadas», subraya Guirado. A los que hay que añadir por méritos propios el mousse de pato y pollo con cobertura de chupa chups Kojak o la tosta de atún de Barbate con crema de aguacate. Por último, también hacer mención al que casi con toda seguridad sea el entrante estrella: los canelones de vaca madurada, foie y pringá.

Los platos de cuchara son otras de las apuestas de este establecimiento rinconero; todos los días se cocina uno y los martes ya ha sido declarado día del gazpachuelo, el plato más malagueño y el más solicitado por la clientela.

Pero si hay un alimento que destaca en La Casa Asador, ese es la carne. La experiencia de su parrilla fabricada a medida y en diferentes alturas, alimentada, nunca mejor dicho, con leña y carbón de encina, para disfrutar de un producto cárnico de primerísima calidad con todo su sabor, su punto óptimo y en el que también cuentan con griles especiales para verduras y pescados.

«Si hablamos de nuestras carnes tenemos que citar la rubia gallega, la simmental, la frisona, la retinto, la angus, etc.», señala Alberto Guirado. El tataki de lomo bajo, el chuletón deshuesado, el solomillo Chateaubriand y los chuletones, entrecottes y el resto de cortes especiales de los diferentes tipos de carne dan un lustro de alta calidad a la carta.

Para finalizar, los postres. No son muchos pero sí muy bien elegidos y han provocado hondo calado entre la clientela de La Casa: cookie rellena de nutella con helado de vainilla, torrija de chocolate blanco y Baileys, muerte por chocolate y una espectacular tarta de queso son el mejor colofón para finalizar nuestra experiencia gastronómica en el restaurante rinconero.

Fachada del restaurante La Casa Asador en Rincón de la Victoria.

«La acogida que hemos tenido es muy buena -indica el responsable de La Casa- estamos muy contentos y satisfechos; viene mucha gente de Málaga. El boca a boca está funcionando», concluye.