«Yo tengo la impresión de que empecé a ser escritor cuando me di cuenta que no servía para nada». Luego, con ‘Cien años de soledad’ «yo lo que quería era contar un buen cuento» .

Con esa naturalidad y esa franqueza espontánea y práctica respondía Gabriel García Márquez a la primera pregunta que le lanzó su entonces amigo, Mario Vargas Llosa.

Fue en la Universidad Nacional de Ingeniería, en la facultad de Arquitectura el 5 y el 7 de septiembre de 1967, en Lima. Dos novelistas que comenzaban a conocer el éxito eran convocados para hablar. El título de la conversación era La novela en América Latina.

La multitud abarrotó el amplio auditorio de la facultad de Arquitectura y fuera mas público siguió el encuentro a través de altavoces.

Se grabó y se editó, pero, tal como cuenta Juan Gabriel Vásquez, llevaba muchos años «fuera del mundo». Ahora el diálogo se ha recuperado y Alfaguara lo edita bajo el titulo de ‘Dos soledades’, como compañero indispensable de viaje al otro título recuperado: ‘Historia de un deicidio’.

García Márquez comenzaba a ser conocido, su novela ‘Cien años de soledad’, aparecida en mayo de ese año, vendía miles de ejemplares. Pero la cita era en Lima y allí, entonces, Vargas Llosa era mas conocido; era un orgullo nacional, venía de recibir el premio Rómulo Gallego por ‘La casa verde’ y antes el premio Biblioteca Breve de Seix Barral por ‘La ciudad y los perros’.

En la indumentaria, cada uno respondió a su personalidad. Vargas Llosa con un traje impecable y García Márquez, no solo sin corbata, sino con una colorida camisa propia de un cantante de cumbia o vallenato.

Vargas Llosa cedió el protagonismo a García Márquez, asumiendo el papel de entrevistado y situando a éste en el centro de la atención.

Entrando en materia, Mario aborda el tema de la soledad como una constante en los relatos de García Márquez, que responde que esto se debe a que «creo que el hombre está completamente solo. No conozco a nadie que no se sienta solo. Es parte esencial de la naturaleza humana».

Siendo un abanderado del ‘realismo mágico’ el peruano se interesa por si es un escritor realista.

«Soy un escritor realista, responde García Márquez, porque creo que en América Latina todo es posible, todo es real, creo que hay que asumir esa realidad que puede dar algo nuevo a la literatura universal».

Convertir esa realidad en literatura y realidad imaginaria es «un problema puramente técnico». Cuenta que con 17 años ya tenía el material para escribir Cien años de soledad, pero no disponía aún de elementos técnicos ni del lenguaje necesario. «Necesité escribir antes cuatro libros para aprender a escribir Cien años de soledad».

Por supuesto hablaron del boom que entonces comenzaba a emerger. García Márquez considera que mas que un boom de escritores «es un boom de lectores. En el momento en que los libros eran realmente buenos, aparecieron los lectores».

Hablaron de la responsabilidad social y política del escritor: «el principal deber político de un escritor es escribir bien»; hablaron de la gran deuda literaria que tienen con William Faulkner , también con Hemingway y otros, pero no con Borges al que García Márquez decía detestar pero al que leía mucho porque le enseñaba a escribir.

Al final del diálogo, el colombiano volvió a dar otra respuesta plena de pragmatismo, al responder de porqué se marchaba a Europa: «me voy a escribir a Europa (España) sencillamente porque es mas barato».

Dos soledades

  • Mario Vargas Llosa y Gabriel García Márquez
  • Editorial Alfaguara
  • Precio: 17,90 euros