Con sus luces y sombras ‘La casa eterna’ del historiador ruso afincado en EEUU Yuri Slezkine es sin duda una de las obras más completas y ambiciosas de la Revolución Rusa que hayan aparecido en muchos años y llena un enorme vacío en la historia del estalinismo.

La Casa del Gobierno (La casa eterna) es un imponente bloque de viviendas diseñado y construido en 1931 para alojar a la élite soviética. En 1935 había 2.655 inquilinos registrados en 505 apartamentos. La comunidad duró poco más de una década; Stalin purgó a muchos de sus residentes. En esa década se desalojó a unos 800 inquilinos y empleados acusados de actividades contrarrevolucionarias o pérdida de confianza. Que se sepa 444 inquilinos fueron fusilados, el resto encarcelados, nadie fue exculpado.

La historia de sus residentes permite contar la historia de la élite comunista soviética y su destino bajo Stalin y de ello se ocupa esencialmente este libro.

Como decimos, ‘La casa eterna’ es el estudio más polémico y antológico sobre la Revolución Rusa jamás publicado. Detrás de sus 1.600 páginas hay un trabajo de muchos años de dedicación de Slezkine que debe ser elogiado, por producir un trabajo indispensable para todo estudioso serio de la Revolución Rusa.

Slezkine rastrea las sagas familiares de los viejos bolcheviques, los hombres y mujeres que comandaron la revolución y guiaron sus primeros pasos antes de ser víctimas de las purgas de Stalin.

Es una aportación extraordinaria cómo a través de cartas, diarios, poesías y otros elementos Slezkine proporciona una gran cantidad de datos y antecedentes sobre la violencia del terror, y sobre todo contribuye a sacar a la luz una gran cantidad de historias humanas, de vidas destruidas. Sin duda esto es lo mejor de este trabajo. Cómo pone nombre al terror descubriendo la vida familiar de miles de purgados. Su gran contribución es dar luz a la intrincada historia humana de miles de vidas destruidas.

La casa eterna. Saga de la revolución rusa

  •  Yuri Slezkine
  • Editorial Acantilado
  • Traducción: Miguel Temprano
  • Precio: 46,00€

Igualmente fascinante es la tercera parte donde explora los fundamentos literarios del mundo bolchevique, donde leer los tesoros de la literatura rusa era una parte crucial de los revolucionarios y como también la lectura de esos clásicos rusos servía de manera retorcida para inculpar a los tachados de disidentes.

Sus sombras también son evidentes cuando intenta escribir una historia totalmente nueva de la revolución rusa. El argumento esencial es que los bolcheviques eran una secta milenaria, decidida a provocar el fin del mundo. Una perspectiva radical alucinante que alinea al bolchevismo con el cristianismo, los anabaptistas, el budismo o el islam Así considera a Marx como Jesús y Lenin su profeta; sugiere que los que llevaron a cabo la revolución fueron ‘los elegidos’, o se refiere al X Congreso del Partido de 1921 como ‘el Concilio Bolchevique de Nicea’

De esta manera los bolcheviques no son aquí deudores y continuadores de Rosa Luxemburgo, Karl Liebknecht y otros, dando así una idea grotesca e inadecuada de lo que fue el marxismo. Es una visión perversa y extremadamente parcial.

Mas aún Slezkine presenta al estalinismo como una simple continuidad del Estado marxista ideado por Lenin y Trosky, cuando lo cierto es que el estalinismo representó una versión bastarda y contraria de la ideología marxista, que dio a traste con la propia revolución.