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Anagrama

Los imprescindibles de Bob Dylan

El cantautor norteamericano y Premio Nobel de Literatura analiza sus canciones preferidas de todos los tiempos en ‘Filosofía de la canción moderna’

Bob Dylan

Si alguien que sabe cómo hacer canciones ese es Bob Dylan. El músico de Duluth tiene a sus espaldas más de 600 composiciones entre las que se encuentran algunas de las más destacadas del siglo XX. Buena parte de su cancionero está marcado a fuego en la conciencia colectiva de las generaciones posteriores a la Segunda Guerra Mundial, y la precisión y profundidad de sus letras son a día de hoy un ineludible ejemplo para cualquiera que se enfrente al precipicio de culminar con palabras la melodía y el ritmo de una canción.

Y justamente de eso va ‘Filosofía de la canción moderna’ (Anagrama), el nuevo libro del autor de ‘I Want You’: de cómo las canciones funcionan o no, del arte de poner la palabra exacta en el lugar indicado, de ser consciente de que un tema puede cambiar para siempre la vida de quien lo escucha... Un noble oficio del que Dylan es uno de los maestros más reconocidos. Pero lejos de desmenuzar su propio repertorio, el cantautor norteamericano disecciona en este volumen –lo primero que escribe después de su autobiografía (‘Chronicles’) y tras haber recibido el Nobel de Literatura– sesenta y seis canciones que representan su particular lista de imprescindibles.

En ‘Filosofía de la canción moderna’, Dylan analiza, breve y magistralmente, canciones del repertorio de artistas y grupos como Frank Sinatra, Elvis Presley, The Allman Brothers, Nina Simone, Little Richard, The Who, Elvis Costello, Jackson Browne, The Temptations, The Greatful Dead, Ray Charles, Santana, The Clash, Domenico Modugno o Johnny Cash. La mirada de Dylan se detiene tanto en el tema principal de cada canción como en el impacto que casusa en los oyentes, sin olvidar la situación personal de los intérpretes y sus principales motivaciones. A lo largo de esta selección nos topamos con canciones repletas de tristeza, euforia, desazón, rabia contenida, irreverencia, sueños rotos, juventud perdida, deseos ahogados y tantos sentimientos como combinaciones de acordes existen.

Ante tal cantidad de opciones y posibilidades, el autor de ‘Like a Rolling Stone’ lo tiene claro: «El trabajo de escribir canciones, como todos los demás tipos de escritura, se basa en buena medida en la edición: reducir los pensamientos a su esencia […]. A menudo, el arte reside en lo que no se dice. Como dice el dicho, un iceberg se desplaza con elegancia porque casi todo él está bajo el agua».

Para disfrutar al cien por cien de la lectura de ‘Filosofía de la canción moderna’, publicación que se completa con una sugerente galería de deliciosas fotografías de época, sobre todo de los años cincuenta y sesenta, es fundamental hacerse acompañar de un reproductor de Spotify. Escuchar las canciones seleccionadas por Dylan al tiempo que leemos sus reveladores apuntes resulta una gratísima experiencia, sobre todo para aquellos que pensamos que en una sola línea de una canción puede estar resumida la esencia de toda una vida.

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