Jaime Taillefer, propietario de la discoteca Atrévete de Torremolinos, dice haber tenido suerte. Cuando se declaró el primer estado de alarma aquel fin de semana de 2020, el local tuvo que echar el cierre con el almacén repleto, ya que se habían aprovisionado como de costumbre.

Nada menos que 19 meses después este famoso local ha vuelto a abrir las puertas esta semana, en plena crisis de suministros global en el que las discotecas están empezando a tener problemas para comprar determinadas marcas de bebidas alcohólicas.

Taillefer explica que aunque la reapertura le ha pillado con el almacén lleno, sus distribuidores ya le están alertando de que probablemente tendrá ciertas dificultades con los próximos pedidos.

«Nuestras distribuidoras, que son malagueñas o nacionales de casas oficiales de bebidas como Jack Daniel’s, Ballantines, Barceló, Brugal... han dicho que menos mal que vamos a estar esta semana sin pedir porque ellos sí están teniendo problemas», cuenta Jaime.

«Nos están diciendo que los palés de cajas de bebidas a lo mejor están en el puerto de Londres parados a ver quién los distribuye».

Debido a este problema, algunos pedidos se están retrasando entre tres semanas y un mes debido a la ruptura de stock que están experimentando algunas marcas, que normalmente suelen contar con existencias suficientes como para surtir a sus clientes de manera inmediata.

«Yo me he salvado porque ha dado la coincidencia de tener el almacén lleno. ¿Qué va a pasar a partir del lunes cuando empiece a hacer pedidos? No lo sé», se pregunta el propietario del Atrévete.

El presidente de la federación Andalucía de Noche, Juan Rambla, propietario de varios locales en Málaga, entre ellos la Sala Gold, asegura que entre los productos se están viendo afectados por los retrasos están algunos tipos de champán, las ginebras o los whiskies de importación.

«Cada marca varía. Hay algunas que a lo mejor se quedan paradas dos semanas, pero depende del distribuidor», señala Rambla. «Hay distribuidores que han tenido la previsión de hacer un acopio de mercancía y no llegamos a notar esa rotura de stock, porque cuando la marca consigue volver a recibir mercancía, en ese tiempo el distribuidor lo ha cubierto».

Por su parte, el presidente de la Asociación de Hosteleros de Málaga (Mahos), Javier Frutos, sostiene que la restauración malagueña aún no se ha visto envuelta en la crisis de suministros aunque también han sido prevenidos por sus proveedores.

«Nos dicen que para Navidad va a haber problemas con algunas bebidas», mantiene Frutos.

En cuanto a los efectos que estos retrasos están provocando en las discotecas y bares de copas, las fuentes consultadas coinciden en que, por ahora, los clientes solo lo notarán al pedir una determinada marca, que podría no estar, y tengan que decidirse por otra.

De hecho, Juan Rambla espera que este problema sea un hecho «temporal» que no tarde demasiado en resolverse, aunque no descarta que las discotecas se vean obligadas a subir los precios de las consumiciones si, por el contrario, se prolonga.

«No paran de subirnos la luz y, si ahora además hay una subida de los precios del alcohol debido al tema de los transportes, eso hay que repercutirlo de alguna manera, si no el negocio es insostenible», argumenta. «Esperamos que no se llegue a eso y que en breve se normalice todo».

Cuello de botella

El 90% de la mercancía se transporta por vía marítima, y las bebidas alcohólicas no son una excepción, según apunta Mariano Fernández, de la empresa Alborán Aduanas.

Es la «congestión brutal» y el colapso que están sufriendo los puertos, junto a la escala de precios del transporte de contenedores, además de la falta de transportistas, lo que está provocando los retrasos en el reparto de bebidas alcohólicas, especialmente de las que vienen de Reino Unido.

«Esto es un cuello de botella, los puertos han colapsado. Tampoco hay personal para mover tanta mercancía, no hay instalaciones, los barcos no pueden cargar más contenedores, tampoco hay camiones, camioneros... es una locura lo que está pasando». esgrime Mariano Fernández.

En relación a los productos que salen de Reino Unido, tras el brexit toda la mercancía sigue el protocolo aplicado a los terceros países.

«Todo el colapso que hay en el Reino Unido influye a la Unión Europea. Desde el brexit tiene que pasar por un procedimiento aduanero, tiene que pasar por el despacho de importación, los controles necesarios... Todos los retrasos son debido a eso. En cambio en cualquier país de la Unión Europea no hay tanto retraso porque pueden circular libremente».

En su opinión, si los gobiernos no actúan esta situación dejará de ser coyuntural, por lo que vaticina que la crisis de suministros «va para largo».