Nostalgia, historia de Málaga, y amor por el café: La fórmula del éxito del merchandising del Café Central. El establecimiento de Plaza de la Constitución cerró el 9 de enero tras más de un siglo de servicio, y la reacción de los clientes ha sido arrasar con las existencias de tazas de café de la web de Café Central.

"Los clientes empezaron a pedir el cartel del café, y luego las tazas... La idea nació de ellos", comenta Nacho Prados, hijo del propietario Rafael Prados. Hace casi 10 años, los clientes comenzaron a preguntar si estaba en venta el cartel, y más adelante quisieron adquirir las tazas del café. Hasta hace tres años, esa venta se hacía de forma presencial en el local. Cuando se desarrolló la web, la inmediatez del click se unió a esa fórmula del éxito.

La creación y protección de la imagen de marca fue un acierto por parte de los dueños, que vieron desde el primer momento el "tirón" que tenía entre los malagueños, y, en especial, entre los que estaban fuera de la ciudad y necesitaban "tener un trocito de la ciudad con ellos".

Además de tazas de distintos tamaños, y el cartel en varios formatos, también venden café molido, infusiones, accesorios de repostería y cafetería, camisetas, sudaderas y bolsas de tela del mítico rótulo de las proporciones de café. A pesar de este éxito, no se plantean ampliar el negocio a una "tienda de recuerdos", afirma la familia propietaria. "Estamos cada uno enfocado en nuestros trabajos actuales. Hemos crecido en el Café Central, vivo del café gracias a él, y el merchandising es bien acogido, pero así está bien", explica Nacho.

El cartel de los cafés y las tazas con el logo de Café Central están en la memoria de la ciudad, y muchos malagueños que están fuera ven en ellos una "mijita" de hogar. Porque solo un "boquerón" sabe que la historia de la Málaga que permanece y resiste también está escrita en granos de café.