El fútbol a veces se reduce al resultadismo puro y duro, los números son los que marcan el día a día de los equipos y con más hincapié en la categoría de plata. Así, en cuestión de poco más de un par de meses, el Málaga de Pellicer ha pasado de hablar de certificar la permanencia a soñar con el play off. En cambio, a falta de seis jornadas para la conclusión de la fase regular del torneo, ahora parece quedarse en tierra de nadie y todavía al borde de sumar los famosos 50 puntos que marcaban el objetivo de este curso.  

Mientras las matemáticas no afirmen con rotundidad que es imposible, una parte del plantel y de la propia afición fantaseará con la posibilidad de estar entre los seis primeros equipos de la categoría. Eso sí, la derrota en La Rosaleda frente al Fuenlabrada de Oltra supuso que el globo de la ilusión se pinchase de sopetón. Con estos 49 puntos en el casillero, el conjunto de Pellicer se queda en la zona media de la clasificación, muy lejos de los puestos de descenso a Segunda B, pero también a más distancia del play off de ascenso.

Los dos últimos tropiezos cobran más relevancia teniendo en cuenta el difícil calendario que le espera al Málaga CF en las próximas semanas. Si a los boquerones les ha costado puntuar ante Las Palmas o el Fuenla, la semana que viene tendrán que visitar el RCDE Stadium para medirse al líder. Unos pericos que, además de tener encarrilado el ascenso directo con 74 puntos, vienen de imponerse precisamente a Las Palmas de Pepe Mel con un contundente 4-0. Por si fuera poco, el conjunto barcelonés cuenta con la artillería pesada de Raúl de Tomás, segundo en la lucha por el pichichi en Segunda con 20 goles o Puado, que suma 10 dianas. 

Y si sufrido será el duelo ante el Espanyol, el sábado 8 de mayo (21:00 horas), la cancha de Martiricos acogerá al colíder de la categoría de plata, el Mallorca. Otro equipo que, pese al acecho del Almería, también está a punto de ratificar su ascenso directo a Primera División.

Pero esa no es la liga de los de Pellicer. Pese al mal partido del pasado sábado, la calificación final de este Málaga a las puertas del final de curso supera el aprobado; colarse en la fase de ascenso supondría mención ‘cum laude’ teniendo en cuenta las condiciones en las que arrancó la temporada con una pretemporada inexistente, un presupuesto irrisorio, dificultades para armar un buen grupo con 18 fichas y la moral por los suelos después de un ERE que afectó a trabajadores del club, pero también a los propios integrantes del primer equipo.  

El precio de las ausencias

No puede ser casual que el bajón que ha experimentado el conjunto blanquiazul en las últimas semanas ha coincido con bajas de gran relevancia, como la de Luis Muñoz que sigue en proceso de recuperación o la ausencia de Escassi ante la UD Las Palmas. El último en sumarse a la lista de las bajas fue Jozabed, que en el último tramo del entrenamiento del pasado viernes sufrió una fractura en el tercer metacarpiano de su mano izquierda . El sábado, al término del duelo frente al Fuenlabrada, Pellicer advirtió que es muy probable que el jugador de Mairena se pierda lo que queda de campaña, una baja que llega también en el preciso momento en el que el sevillano había logrado hacerse un hueco en el once inicial gracias a su buen rendimiento. Se espera que esta semana los servicios médicos del club puedan afinar cuánto tiempo necesita Jozabed para recuperarse de este nuevo contratiempo.

En los días previos al choque ante el Fuenla, Pellicer recuperó para la causa a Orlando Sá después de numerosas semanas fuera de la dinámica del grupo. Los que siguen en la enfermería son Luis Muñoz y Josua Mejías, que en el último tramo de la semana pasada ya alternaron tratamiento en el gimnasio con carrera continua y Benkhemassa, con una lesión muscular en el cuádriceps de su pierna derecha.