Da rabia, mucha rabia, y lo peor de todo es que hay que dar por bueno el empate tras jugar 80 minutos con un hombre menos. El Málaga CF se quedó con un futbolista menos por la expulsión de Javi Jiménez antes del cuarto de hora de juego, se temía lo peor, pero el conjunto de Pepe Mel mostró una entereza pocas veces mostrada para resistir e incluso llegar a ponerse por delante y soñar con la victoria. Haitam adelantó a los blanquiazules, pero a poco del final el Zaragoza empató por medio de Simeone y privó a los de Martiricos de una victoria capital.

Lo del Málaga ya ha empezado a carecer de sentido. Da igual cómo el equipo de Pepe Mel se muestre en escena, el primer mazazo es letal. Y en esta ocasión muy discutible. Una entrada de Javi Jiménez, dura pero sin ninguna intención tras tocar el balón, le costaba la roja directa. Incomprensible, pero fue la decisión del colegiado de campo, Busquets Ferrer, y se quedó inamovible. Difícil pensar que esa acción sea merecedora de roja, pero así fue y una vez más el conjunto blanquiazul quedó en inferioridad numérica, y otra vez con Javi Jiménez protagonista, directo o indirecto en la acción. 

Menos de un cuarto de hora de partido e inferioridad numérica. Daba ya igual lo planteado durante dos semanas, a resistir el resto del partido y a esperar, si fuera posible, una jugada aislada.

El guion del partido cambió. El Zaragoza podía sentir la presión pero esa acción cambió el registro del partido. Empezó a sufrir el Málaga y tuvo que hacerse grande la figura de Rubén Yáñez para salvar al Málaga. Hasta en dos ocasiones tuvo que hacer intervenciones de puro mérito para evitar el tanto local. El equipo de Martiricos aguantaba bien el tipo, con 10, pero sin sufrir un asedio. Algo parecido a lo visto en el Cartagonova.

La imagen de los de Pepe Mel seguía siendo bastante decente, pero poco a poco el campo se iba inclinando. A los 63 minutos, volvía a aparecer Yáñez para evitar el tanto local tras un cabezazo de Simeone.

Pero esta es la magia del fútbol. Sufres, te cuesta salir, parece que tu único objetivo puede ser resistir y aguantar el punto... pero aparece esa opción, esa ocasión que pueda cambiarlo todo, y el Málaga acertó. Haitam llegó en ventaja al borde del área, la puso al palo largo e hizo el 0-1.

Tocaba resistir, aguantar como fuera el tesoro, pero se hizo demasiado largo... A falta de cinco minutos para el final llegó el empate maño. En una acción a balón parado le cayó el balón en el segundo palo a Giuliano Simeone y empató el partido.

Quedaba poco para el final. El Zaragoza apretó en busca de la heroica pero el marcador no se movió más. Punto que sabe bien por las circunstancias, por conseguirlo tras 80 minutos con un hombre menos, pero que sabe a poco también porque se escapó la victoria en los minutos finales y la necesidad apretaba.

El punto sirve de poco en lo matemático, no hace al Málaga recortar grandes diferencias con la salvación, pero por las circunstancias debe considerarse como un punto de gran valor. A seguir remando, con un punto más, y pensando desde ya en ganar a la Ponferradina para hacer bueno este empate.