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La olvidada calle del Rey Católico

Detrás del nombre de cada una de las calles y plazas de una ciudad se encuentra la Historia, en general, y las historias, en particular. Frecuentemente son los ciudadanos y ciudadanas quienes terminan decidiendo, al margen de las designaciones oficiales, las denominaciones definitivas. En Marbella los ejemplos son abundantes. Esta fuerza de la costumbre o el cambio de un régimen político, hacen que la sucesión de los nombres de las vías no resulte nada extraño. Cuando algo así se produce, al paso de los años, se pierde la memoria de la rotulación y de las motivaciones.

Muy pocos habitantes de la Marbella del siglo XXI recuerdan o han sabido en algún momento que la actual calle Málaga y la plaza del Puente de Málaga, llevaron oficialmente los nombres de Fernando el Católico y de Isabel la Católica, respectivamente. Nunca caló en el sentir popular. En esa calle del Rey Católico se encuentra el lugar histórico de la Cruz de Humilladero, que tanto protagonismo adquiere cada 11 de junio, recordando la capitulación de la ciudad en 1485. Allí se situó un cine de verano en los años sesenta y un popular comercio de artículos variados llamado Almacenes Córdoba.

En junio de 1952, siendo alcalde Antonio Montero Sánchez, en el Ayuntamiento se recibió una carta de la Institución Fernando el Católico, de la Diputación Provincial de Zaragoza, por la que el secretario general del V Congreso de Historia de la Corona de Aragón manifestaba que para honrar el centenario del nacimiento del Rey Católico figuraba una exposición. En ella se mostraba el itinerario que siguió gráficamente en grandes mapas, con las estancias del monarca día por día. Resaltaban que, de la investigación histórica que habían llevado a cabo, se sabía que el rey permaneció en Marbella el 15 de junio de 1485. Dada esta circunstancia, proponían a la corporación, a manera de homenaje a su recuerdo y del legado en la ciudad, una serie de iniciativas.

En primer lugar, la adjudicación de una calle al rey Fernando el Católico. De igual forma, el envío para la exposición itinerario de fotografías de la ciudad y de monumentos de la época o que ya existiesen desde antes. Se solicitaba la adhesión al congreso como entidad colaboradora, mediante una cuota de 250 pesetas que daban derecho a la asistencia corporativa de tres representantes como miembros congresistas y a la recepción de las actas del congreso que iban a ser publicadas.

Una vez debatido el asunto, la comisión de gobierno, de 23 de septiembre de 1952, acordó dar el nombre de Fernando el Católico para la calle que se llamaba Málaga, antiguo Camino de Málaga, y el de Isabel la Católica a la zona del Puente de Málaga, donde existía una de las fuentes públicas de la ciudad y una famosa posada conocida como la de Diente de Oro.

En aquella época existía el Puente de Málaga sobre el Río de la Barbacana o de las Tenerías, que discurría a cielo abierto y separando a la ciudad antigua del Barrio Nuevo. Se encargaron las correspondientes lápidas con la rotulación conveniente. Acordaron enviar las fotografías solicitadas y el Ayuntamiento se adhirió al congreso como entidad colaboradora. Durante un buen número de años oficialmente estas calles llevaron esos nombres pero, nadie prácticamente los utilizaba e incluso no era extraño que lo ignorasen.

En una reciente exposición antológica sobre Marbella, del pintor José Sanjuán Perdiguero, que se pudo visitar en el Centro Cultural Cortijo Miraflores, se exhibió un óleo que recoge la imagen de la plaza de Isabel la Católica en los primeros años de la década de los setenta; incluso Perdiguero plasmaba un tipo de negocio veraniego, que en Marbella se ha perdido, y que eran los puestos de venta de melones y sandías; uno de ellos se colocaba en esta plaza.

Actualmente una plaza ubicada al sur de la de los Olivos y al este de la Plaza del Marqués de Salamanca, lleva el nombre de Reyes Católicos. Estos monarcas, sin duda alguna, fueron muy importantes en la historia de la ciudad y que aparezcan en el callejero está plenamente justificado. Lo que se me escapa al entendimiento es que también figure una avenida de Fernando VII. Pero esa es una historia para otra ocasión.

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