Llegan puntual a la cita. Me reúno con Luis García Berlanga y Francisco Javier Fernández Zurita en el Auditorio Eduardo Ocón acogidos por el vuelo aluminado de las gaviotas que aletean sobre este espacio escénico. Berlanga, con sonrisa socarrona, nos mira de tú a tú, a la altura de los ojos -tal como lo hace con la cámara – y nos comenta: «Yo pensaba que lo más jodido de mi vida había sido la censura de Franco. ¡Pues no! Lo más jodido es la pérdida de la memoria». Entre risas, el genial director e incisivo guionista alude a sus películas como trozos de vida y no de ficción, por ello se lanzó al plano secuencia por su movimiento interior, la fluidez que imprime y sobre todo por su humanización. Después de realizar pruebas de sonido y ajustes técnicos, nos despedimos buscando el mar hasta el jueves y asevera: «Con ‘El verdugo’, además de un alegato contra la pena de muerte, he pretendido diseccionar de una forma tímida, porque a través del humor siempre parece que las cosas sean tímidas, un problema a mi juicio fundamental del hombre moderno y de la sociedad actual: la abdicación de sus propias ideas».

Tras el corte de transición obligado por la aciaga pandemia, retorna el Ciclo Cine y Derecho, este año con nuevo formato ocasional: cine de verano en el Parque de Málaga. Con el apoyo incondicional del nuevo equipo del Colegio de Abogados a esta actividad cultural ya referente; esta XII edición, dirigida por F.J. Fernández Zurita, coordinador Carlos Font, y su abnegado equipo, conmemora el centenario del nacimiento de García Berlanga con la película ‘El verdugo’, probablemente la más importante y significativa de la cinematografía española. Un cautivador cartel, diseñado por la ilustradora Belén Fernández Lozano, nos invita mañana jueves, a las 20.00 horas, a recrearnos de nuevo con el infinito cosmos berlanguiano. Preciado reencuentro con la condición humana.