De momento, ha logrado retrasar la aprobación de los Presupuestos de la Diputación, que tenían que haber sido aprobados ya hace unos días. Nada más y nada menos. Aunque seguramente hoy (pleno extraordinario) al fin dará el sí. Hablamos de Juan Carlos Maldonado, que pidió un día o dos «de reflexión» no se sabe para qué ni con qué resultado (¿rajar de Salado?) antes de dar su visto bueno a las cuentas del ente supramunicipal. Se espera que Juan Cassá, huido de Ciudadanos al igual que Maldonado, también las apoye. La institución política más importante de la provincia está en manos de dos tránsfugas. O no adscritos si el término tránsfuga le parece a alguien injusto. Vamos, dos intelectuales que han cambiado de ideales no son. La Diputación en sus manos. O un poquito. Uno es vicepresidente y el otro lleva Relaciones Institucionales y es portavoz del equipo de Gobierno. Te cagas. Tenían la llave y ahora tienen un trozo del llavero también. La alarma debería ser importante. Influyen, retrasan, condicionan, piden. Cobran y hasta tienen asesores. Mal. Y se han aliado. Si ambos acabaran en Por Mi Pueblo, formación que alienta Abdeslam Lucena, que alberga grandes deseos de venganza contra el PP -su expartido- y sus dirigentes, la cosa podría ponerse interesante: dos personajes cambiantes, fugaces y motivados para ejercer ajustes de cuentas, manejando, si no del todo, mucho, el Ayuntamiento de Málaga, el de Mijas, donde Maldonado es concejal, y la Diputación.

La anomalía es del tamaño de la Catedral y las soluciones (engatusarlos para que voten con la mayoría de turno) tienen la misma coherencia y efectividad que la torre que le falta al dicho templo. Parches. Algo pasa en Málaga, además de que empieza a hacer frío en serio.

El PP ya está en franca debilidad en la Diputación, aunque si amarra los Presupuestos puede aminorar la inestabilidad que provocarán los zigzagueos, venates, salidas de tono y votaciones díscolas del dúo, que será azuzado en algunas ocasiones por el PSOE, que ya coqueteó con la idea de hacerle una moción de censura a De la Torre apoyándose en Cassá. Inestabilidad. Y lo que queda. No hay municipales hasta mayo de 2023. Y con las deserciones en Ciudadanos tan solo en sus inicios. Para acabar todo este chiste, a última hora de ayer conocimos que ambos, Cassá y Maldonado, han pedido una reunión en Génova. Una reunión con la cúpula del PP. No tenía bastante Casado con Ayuso como para que vengan dos de la periferia que no son de su partido a dar la tabarra. Los despachará Fran Hervías, seguramente, el Señor Lobo lo apodan, menos lobos, con despacho en la sede del PP, otrora poderoso lugarteniente de Albert Rivera y cuya encomienda es joder /absorber/ atraer/ mortificar a Ciudadanos. Quieren explicarse, dicen. Cuando todo está muy claro. Lo mismo se afilian. Unas siglas más al currículum.