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Fran Extremera

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Fran Extremera

Un parón que al Málaga CF le vendría de miedo

El Málaga CF, derrotado ante el Eibar Gregorio Marrero

Lo de hablar hoy sólo de Halloween sería tan resultadista como lo de volver a hacer leña del árbol caído, y colista, tras la enésima pesadilla en casa del Málaga CF. A Pepe Mel se le acaba el discurso y a la afición la paciencia. El madrileño dice que no se ha visto en otra. Que no hay más cera que la que arde, en otras palabras. Cuando la falta de gol entra por la puerta para no marcharse, el amor puede terminar por salir por la ventana.

De momento no hay desapego. Pero los pitos y gritos hacia el palco no menguan. Todo lo contrario. Cualquier tiempo pasado fue mejor, en menos de tres décadas de historia que atesora el club con la actual denominación. Y es recurrente el relato tanto en La Rosaleda como el Carpena, donde por cierto hubo ayer paseo triunfal ante el Betis en el enésimo duelo autonómico en Liga Endesa. La nostalgia debe ser uno de los temas más socorridos en los graderíos de las entidades deportivas con más abonados de toda la provincia.

A falta de alegrías como las de antaño, ahora que tocan «seguiriyas», qué mejor que recurrir al tópico de «que nos quiten lo bailao». Porque hubo tiempos no tan lejanos en los que sonaban los grandes himnos de las competiciones continentales en los dos grandes templos deportivos de la capital malagueña. Diez años justos se cumplían la pasada semana de aquel histórico duelo de Champions entre el cuadro malaguista y todo un histórico como el Milan.

En octubre de 2012 se empezaba a culminar una meteórica fase de grupos que le allanaría al Málaga CF ese camino que de manera injusta se interrumpió en cuartos de final. Aquella pesadilla en Dortmund sí que es propia de Halloween. Hoy, por cierto, nada más caer la noche (una hora antes por esto del cambio horario) volveremos a compartir castañas y batatas asadas en Maroween, en la pedanía nerjeña de Maro.

Recuperaré una tradición casi también de una década, la de animar con ritmos bailables la noche divertidamente más terrorífica del año, en esta localidad axárquica. El pasado año tocó la víspera de esta efeméride, por aquello de que el 31 de octubre tocó la misma labor en la fiesta de Tostones en la plaza Alta de Tolox. Quizás cuando lean estas líneas puede que ya haya superado las dos horas de maquillaje y caracterización que me esperan a las mismas faldas de la enigmática Cueva de Nerja. Pero esa es ya otra historia (justo aquí cerramos el «spoiler»).

De regreso a lo que aquí nos trae, deporte por Halloween, en la elite provincial tenemos a las «panteras» en pleno parón por la competición continental que arranca esta semana. En fútbol se avecina también el Mundial. Sólo afectará a la máxima categoría, con lo que ello puede suponer para los equipos de la Liga SmartBank con jugadores internacionales clasificados. En Segunda, al contrario, el calendario se aprieta con noviembre.

Al Málaga CF, puestos a especular, le vendría de miedo un parón a partir de hoy. Pero miedo del bueno, del positivo. Porque ver la clasificación sí que da pánico, terror, del negativo. De ese que asusta sólo de pensar en un descenso, que ya se pudo dar en este año para olvidar, con el fantasma de poder revivir el infierno que siempre entraña una desaparición.

Quizás son esos nervios los que traen a la grada, de nuevo y justo a los diez años, la nostalgia por unos años de himno y engalanamiento de Champions sobre el tapete verde de Martiricos. También reviven aquellos ecos lo mucho que, puesto por puesto, se esperaba este verano de la actual plantilla. Era teórico punto y aparte a las penurias aún recientes por esa escasez de fichas.

«Los jugadores vienen al Málaga y se les olvida jugar al fútbol», escuchamos ayer. «Son todos muy malos», replicaba otro aficionado. Confiemos en que el guión de este curso, tras lo sufrido por mayo en el anterior, no depare otro desenlace de infarto.

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