Elena Huelva: una estrella espartana

Hace solo unos días decía Elena Huelva en sus redes sociales: «2023, sorpréndeme». La otra tarde terminaba de trabajar con el cuerpo cortado cuando leí la noticia: la joven sevillana, que ha estado narrando en primera persona y en tiempo real su lucha encarnizada contra un sarcoma de Ewing, acababa de fallecer. Con solo 20 años deja este mundo en el que obviamente le quedaban muchísimas cosas por hacer. Sin embargo, a su corta edad ha conseguido dejar una huella que ya querríamos dibujar algunos en el caso de que viviésemos 100 años. Además, ha logrado entender la vida, lo cual no es nada fácil.   Hay personas que pasan por el mundo haciendo gala de una aurea mediocritas muy respetable, y otras consiguen entrar en el Olimpo de los dioses en el poco tiempo que se les concede. Alejandro Magno vivió 23 años, los cuales le bastaron para conquistar medio mundo y dar inicio a una época de extraordinario intercambio cultural (Período «helenístico»: ¡ay, Elena...!). Alejandro, Aless (de Alessandro), también se llamaba el hijo de Ana Obregón, que murió el 13 de mayo de 2020 a causa de la misma enfermedad que se acaba de llevar a la preciosa andaluza que ha gritado «Mis ganas ganan» hasta el final. Aless Lequio Obregón vivió 27 años, se licenció en Duke (Carolina del Norte) y, a pesar de tener medios para ser como otros hijos de famosos, se formó y luchó como un espartano, y llegó a fundar e impulsar varias empresas. No tuve la suerte de conocerlo, pero trabajé como azafata en algún vuelo en el que viajaba su madre: una señora tan especial y con una educación impecable solo podía criar y moldear una estrella como la de su hijo. Tampoco he tenido la fortuna de conocer en persona a Elena Huelva, pero sí me cuento entre quienes la han seguido en los últimos años y han recibido con los brazos abiertos todo lo que ella ha querido compartir: su alegría, su dolor, sus sueños, sus momentos de gloria, su lucha. Elena ha sido una luchadora de la talla del ejército espartano, y su legado es equiparable al que dejó Alejandro Magno 25 siglos atrás, y Aless Lequio hace casi tres años.   Elena ha vivido solo 20 años y desde hoy forma parte de la historia de España. Muchas gracias, bonita, por habernos recordado a diario lo que realmente es importante y lo que no lo es. Cuando las aguas están calmadas, nos despistamos y perdemos el norte, pero tiene que llegar alguien como tú a dar un golpe de timón y ofrecer su dolor para que nos demos cuenta de que de nuevo estamos errados. Disfruta de tu merecido trocito de cielo: ahora hay un motivo más para mirar hacia arriba cuando volvamos a perdernos.