Fue muy cruel. Pudo ganar cualquiera, pero ganaron ellos. Después de un esfuerzo brutal, remontando a partir del tercer cuarto a una gran versión del Herbalife, el Unicaja se quedó con la miel en los labios. Una canasta final sobre la mismísima bocina de Chris Kramer puso un 79-80 en el marcador para el que ya no hubo margen de reacción. Atacó antes el Unicaja, con 79-78, para ganar el partido, pero el tiro de Norris Cole (no sé si era el candidato ideal para jugársela) a 7 segundos del final no entró y la respuesta del rival fue ya letal.

En un partido ante un presunto rival directo, de esos en los que la victoria vale doble y la derrota duele mucho más, el equipo estuvo bien, supo tener paciencia tras un mal inicio, le buscó las cosquillas jugando con pequeños, lo intentó se puede decir que de todas las maneras posibles hasta rozar el éxito, pero le faltó la suerte final para que la moneda cayera de cara con Cole y no de cruz con Kramer. Ni más ni menos.

Norris Cole intenta frenar a Slaughter. Gregorio Marrero

Estaba cantado que iba a ser un día complicado. Los equipos con muchos centímetros debajo del aro habían sido en el pasado reciente rivales inabordables para este Unicaja de finos estilistas en el perímetro, pero con carencias físicas y de talla bajo el tablero. Frenar al Herbalife de Pustovyi, Ili Diop, Khalifa y compañía no parecía tarea fácil. Pero el equipo supo apretar y hasta ganó la lucha por el rebote. Lástima que algunos detalles y un arbitraje algo sibilino le impidieran llegar un poquito más holgado a los dos malditos últimos ataques.

Al Carpena, desde luego, no se le puede poner ninguna pega. Dio otra vez la cara por los suyos de principio a fin. Con el marcador a favor, la «Marea Verde» se lo pasó pipa con su equipo. Pero es que cuando vinieron mal dadas al principio, el «Granca» apretó y el marcador se puso cuesta arriba, entonces la grada del Palacio también rugió a lo bestia para ayudar a un Unicaja que con su gente se transforma en un equipo mucho más solvente, mucho más vertical y mucho más competitivo. Esta vez, no le valió para sumar, pero si no se dejó ir y llegó con vida al final fue, en parte, porque la grada tiró del grupo.

Fue un partidazo. Con tensión, con emoción y con buen básket. La verdad es que no entró fino el Unicaja en el partido. El Herbalife aprovechó su superioridad debajo del aro para marcar las primeras diferencias a su favor. Sufrieron los verdes incluso para agarrarse al partido, que al final del primer cuarto marcaba un 15-20 a favor de los de Porfi Fisac.

El Granca encendió todas las alarmas con el +9 que sumó al inicio del segundo cuarto, 15-24. Abromaitis salió al rescate justo antes de que los árbitros comenzaran un concierto de pito con decisiones inexplicables. El Carpena se encendió contra los tres de gris, el equipo se enrabietó y logró acercarse a 2, 32-34, con poco más de dos minutos por jugarse antes del descanso. El equipo supo sufrir y el partido alcanzó el minuto 20 con +4 para los canarios, 34-38. Un buen resultado, visto lo visto, durante los primeros dos cuartos.

El partido se convirtió en un intercambio de golpes tras el intermedio. Dos veces igualó el marcador el Unicaja (40-40 y 45-45) y las dos veces respondió el cuadro claretiano con sendos triples. Una «bomba» de Alberto Díaz puso al fin al Unicaja por delante. A partir de entonces, el equipo jugó sus mejores minutos y se fue de 7. Bouteille fue el protagonista absoluto desequilibrando con sus tiros al rival. El partido alcanzó el 30’ con 62-57.

El ida y vuelta no paró. El Herbalife apretó 64-63, pero el Unicaja aguantó el órdago, 69-63. Estaba claro que el partido estaba abocado a un cara o cruz final. Y así fue, sobre la misma bocina, Kramer hizo la canasta que les dio el partido a los insulares, 79-80.

Dentro de la tristeza por la derrota, la mejor noticia de la noche fue ver otra vez siendo uno más en el banquillo a Carlos Suárez. El «capi» no jugó un solo segundo en el partido, pero verle en pantalón corto ya es un paso definitivo camino del alta médica. La próxima cita de los verdes será el sábado de la próxima semana en Murcia. Ese debe ser el día «D» del regreso del «malagueño» nacido en Aranjuez. Ojalá...