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La Opinión de Málaga

Crimen organizado

Estados Unidos busca a los Kinahan y señala a una empresa de Mijas como parte de su trama

El Departamento de Estado ofrece hasta 5 millones de dólares por Christopher y sus dos hijos y el Tesoro acusa a John Morrissey, vecino de Calaburras, de colaborar con el cartel irlandés en los envíos de droga y el posterior lavado de dinero a través de una sociedad que distribuye vodka

Carteles difundidos por Estados Unidos.

Problemas para la familia irlandesa que durante años mostró todo su poder en el escaparate criminal de la Costa del Sol. Las cosas no pintan bien para los Kinahan desde que el Departamento de Estado de Estados Unidos anunciara la recompensa de hasta 5 millones de dólares a quienes permitan detener o condenar al fundador del clan, Christopher, y sus dos hijos, Christopher Jr. y Daniel. Junto a las autoridades irlandesas y la Agencia Nacional del Crimen británica, los acusan de liderar una de las organizaciones de narcotraficantes más importantes del mundo y de tener intereses en Irlanda, Reino Unido, Países Bajos, España y Emiratos Árabes.

Los estadounidenses saben dónde golpear y ya promueven sanciones para congelar las propiedades que la familia tenga bajo su apellido o el de sus testaferros. El dedo del Departamento del Tesoro norteamericano ha señalado directamente a tres empresas que vinculan a la familia, que cuenta con el acrónimo KOCG (Kinahan Organized Crime Group). Una es Nero Drinks Company Limited, dedicada a la comercialización de vodka y con sedes en Glasgow, Londres y Mijas. Esta última está a nombre de la mujer del irlandés John Francis Morrissey y tiene el mismo domicilio social que la vivienda de la urbanización Faro Calaburras en la que ambos residían hasta que se levantó la liebre. Estados Unidos acusa a Johnny de controlar realmente el negocio y de ceder buena parte del mismo a Daniel Kinahan para compensar las intervenciones de droga por parte de las fuerzas policiales. «Ha trabajado para la organización durante años, incluso como sicario, y facilita los envíos de drogas desde América del Sur. Morrissey también está involucrado en el lavado de dinero», añade el Tesoro. Esta oficina también nombra como estrechos colaboradores de los Kinahan a Sean McGovern, Ian Dixon y Bernardo Clancy. También irlandeses, se les ubica en la capital de Emiratos Árabes y los dos últimos tienen un pasado costasoleño.

Cúpula de la organización, según el Departamento del Tesoro de Estados Unidos.

Que los Kinahan se hayan asentado en Dubái no tiene mucha historia. Allí nadie pregunta de dónde salen las montañas de dinero y la limitada política de extradiciones de Emiratos Árabes es una garantía de libertad para cualquier capo con manías persecutorias. Pero hasta eso está cambiando. El jueves se supo que el país arábigo ha ordenado congelar los activos del cartel en su territorio. Esto afectaría a las otras dos empresas que nombra el Tesoro americano. Una es Hoopoe Sports LLC y se dedica al asesoramiento y gestión deportiva. Ian Dixon es accionista del 49% y también recibe el 80% de los beneficios. «Es el único gerente y tiene pleno poder ejecutivo sobre la empresa», detallan. La otra es Ducashew General Trading LLC, una consultoría de gestión empresarial que Daniel dirige «a través de varias personas».

El golpe de Estados Unidos ha tenido otras consecuencias inmediatas. MTK Global, empresa dedicada a la promoción de grandes eventos de boxeo y a representar púgiles de primer nivel, informó el miércoles de su inminente cese de actividad tras comprobar que sus principales promotores le han dado la espalda. La compañía considera injustas las acusaciones que la relacionan con Daniel Kinahan, cofundador de una marca que lleva Puerto Banús en el ADN, y alegan que está fuera del staff desde 2017, según la propia promotora.

La agencia antidroga DEA describe al KOCG como un clan que comenzó distribuyendo cocaína y heroína sudamericana a Irlanda hasta convertirse en un imperio que introduce narcóticos por toda Europa e involucrado en asuntos de lavado de dinero, tráfico de armas y asesinatos. Es la misma radiografía que la Policía Nacional hizo en 2010 con la operación Shovel, que sumó más de 30 detenidos en España, Irlanda y Reino Unido, la mayoría de ellos en la Costa del Sol, y entre los que estaban Christy y sus dos hijos, que entonces vivían en Estepona. Acusados por tráfico de drogas y armas, blanqueo y asociación ilícita, la investigación española se desinfló judicialmente hasta quedarse en una presunta falsedad documental atribuida al cabeza de familia por viajar con un pasaporte falso. Ante la actual presión de los norteamericanos, está por ver si el capo se presentaría al juicio. Pese a todo, Shovel sirvió para retratar un modelo criminal que, a ojos de Estados Unidos, sigue vigente. La Policía Nacional analizó 200 mercantiles en 20 países. Sólo en Brasil se estimó que tenían complejos turísticos valorados en 500 millones de euros. Durante la investigación, el clan ni parpadeó. Cumplió con todos los compromisos de la instrucción judicial y atendió sus negocios, entre ellos el gimnasio MTK Marbella que mutó al gigante ahora caído MTK Global.

La Policía Nacional retrató con la operación Shovel un modelo criminal que, a ojos de Estados Unidos, sigue más que vigente

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Sangre

La etapa de los Kinahan en Málaga no fue discreta ni antes ni después de Shovel. Su entorno se vio involucrado en los asesinatos de Paddy Doyle en Estepona en 2008, Richard Keogh en Benalmádena en 2009 y Gerard Kavanagh en Marbella en 2014. Este mismo año, Jamie Moore, excampeón de Europa del peso medio que entonces entrenaba a promesas en el gimnasio de Puerto Banús, recibió dos tiros en las piernas cuando salía de la casa de sus jefes en Estepona. Sin embargo, el crimen que marcó un antes y un después en la historia del clan se produjo en Mijas en 2015. La víctima fue Gary Hutch, excolaborador de los Kinahan y sobrino de Gerry Hutch, otro histórico irlandés que no dudó en atribuirles el asesinato y declararles una guerra que aún se libra en Dublín con un balance de 18 muertos. El Monje fue detenido en Fuengirola el año pasado por ser el ideólogo del hiperbólico asalto al Hotel Regency de la capital irlandesa en febrero de 2016. Un grupo de hombres irrumpió con fusiles de asalto en la sala donde se pesaban los púgiles que al día siguiente iban a participar en una velada. El hijo del malogrado Kavanagh era uno de los boxeadores. La policía irlandesa considera que el objetivo de aquella venganza era Daniel, pero salió ileso y el que murió baleado fue su colaborador David Byrne.

El crimen de Mijas incendió Dublín y la presencia de los Kinahan en la Costa del Sol se fue apagando al ritmo de Shovel. En abril de ese año, La Opinión localizó en una web el anuncio de venta del piso en el que papá Kinahan vivía en Estepona. En 2020, en plena epidemia, MTK Marbella anunció el cierre. A esas alturas, Daniel ya se codeaba y asesoraba a boxeadores de la talla de Tyson Fury, el gran campeón del mundo del peso pesado. 

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