¿Por dónde crecerá Málaga capital en los próximos años? ¿Cuál será la zona natural de expansión de una ciudad para la que, según los expertos, solo queda suelo para desarrollarse en las dos próximas décadas? Haciendo un breve recuento de las grandes pastillas de terreno con diferentes desarrollos urbanísticos previstos y sumando las pequeñas promociones que también acogerá Campanillas en el próximo lustro, queda claro que esa es la zona de expansión natural de la ciudad, «el nuevo Teatinos», como lo llama Ruth Sarabia, concejala del distrito. Todo eso ocurrirá en la primera mitad de los próximos diez años y a ello ayuda, claro, el importante foco de atracción que es, para empresas y trabajadores de todo el país, el Parque Tecnológico de Andalucía (PTA).

Así, explica Sarabia, en los principales sectores urbanísticos y en parcelas muy céntricas, además de en pequeños suelos, se prevén en torno a 5.000 viviendas en el próximo lustro. El desarrollo urbanístico de estas zonas están en diferente estado de tramitación: algunas viviendas ya están siendo construidas, en otros suelos el planeamiento está muy desarrollado y, en una de ellas, está dando los primeros pasos.

El plan parcial de Cortijo Merino fue aprobado en enero de 2021 en la Comisión de Ordenación del Territorio con el apoyo del PP, Cs y el edil no adscrito Juan Cassá, aunque el PSOE e IU votaron en contra. Salió al tercer intento. En esta pastilla de terreno, que tiene una extensión de 285.000 metros cuadrados, se ha previsto la construcción de 1.250 viviendas, 562 de ellas de Protección Oficial y 688 de régimen libre, zonas verdes, deportivas y educativas. El plan de urbanización de la zona se aprobó a finales de mayo de 2020 por 24,17 millones de euros, informó el Consistorio en su día.

Por otro lado, en el conocido como sector Universidad (los terrenos de la ampliación del campus de Teatinos, que son también parte del distrito de Campanillas), se prevé la construcción de 1.001 viviendas, que requerirán una inversión de 116 millones de euros. El plan se ha dividido en dos fases: en una de ellas, cuya primera piedra se pondrá el mes que viene, explica Sarabia, se van a construir 476 viviendas; en la segunda, 525. El Consistorio ya ha pedido 70 millones al Banco Europeo de Inversiones para sufragar este macrobarrio que será parecido al de Soliva, muy cercano, aunque ubicado en el distrito Puerto de la Torre.

En el sector de Santa Rosalía se prevé un millar de viviendas, aunque no se ha terminado ni aprobado, por ahora, el plan parcial. Le queda un buen trecho administrativo.

Pero hay más: en la zona del Tarajal se construirán, o al menos eso es lo que hay pintado en los planos, 577 viviendas, «es suelo residencial», señala la concejala Ruth Sarabia, mientras que hay pequeñas promociones, y Federico Beltrán, el dueño de Famadesa, levanta con su promotora más de 400 viviendas en pleno centro de Campanillas, en la calle José Calderón. «Y a ellas hay que sumar las promociones más pequeñas: por ejemplo, en Huertecilla Mañas hay 70 u 80 viviendas en construcción, en Maqueda se están edificando 35 VPO (las primeras, dice la también edil de Participación Ciudadana, que se hacen en el distrito desde hace muchos años), que se entregarán en noviembre; y de chalés y pequeños aparcamientos hay, ahora mismo, cinco promociones en el centro del distrito».

«Está pasando como con Teatinos hace años, es un nuevo Teatinos. Ahora, las viviendas están más baratas que en Teatinos y los precios ahora son perfectos para familias jóvenes que estén pensando en promociones en Málaga», recalca la concejala, quien estima que estas 5.000 viviendas provocarán la llegada de 10.000 familias nuevas al distrito en el próximo lustro, lo que significa que, «en ese periodo, se duplique la población, pasando de los más de 19.000 ciudadanos censados ahora a tener unos 40.000. Es natural, este es el distrito por el que crece Málaga, la zona de expansión natural de la ciudad».

Destaca también Sarabia el efecto llamada del PTA, de forma que se impulsa un aparthotel o edificio de coliving para trabajadores tecnológicos en la tecnópolis. «Incluso, estamos viendo cómo muchas familias están consiguiendo ingresos que hasta ahora no tenían al dividir sus casas, que suelen ser grandes, en varias estancias para alquilarlas a estos trabajadores».