¿Os imagináis una Málaga sin La Casa Invisible?”. Esta es la frase que preside la calle Nosquera desde hace semanas. Una pancarta gigante corona el inmueble del centro histórico convertido en un centro cultural y que el Ayuntamiento de Málaga quiere desalojar y retirar la cesión a la gestora que actualmente explota este espacio. Este sábado de nuevo todos los colectivos, vecinos y malagueños que disfrutan de este lugar de encuentro cultural, se lanzaron a la calle para exigir al equipo de gobierno, que La Invisible continúe en manos de la ciudadanía.

Málaga necesita un espacio donde los jóvenes podamos reunirnos con nuestros amigos en nuestro tiempo de ocio, jugar al parchís o leer, sin tener que consumir. Un lugar donde nos dejen ser nosotros mismos sin imposiciones políticas”, dijo María por la mañana desde los balcones de la Casa Invisible, minutos antes de que saliera la manifestación para reclamar al consistorio que paralice el inminente desalojo el próximo mes de diciembre. En una maravillosa performance simulando un pleno vecinal, algunos de los artistas invisibles, expusieron sus peticiones para que el programa de este centro cultural no se paralice. “Necesitamos un lugar para la formación y la autoformación. Quiero bailar, quiero cantar, quiero hacer teatro, quiero un lugar donde poder formarme y autoformarme, y ese lugar lo tenemos, sólo tenemos que unirnos para que no nos lo arrebaten”, decía Coski.

Donde esta Paquito... Paquito donde está... vendiendo lo que queda de ciudad”, y bajo este cántico miles de malagueños tomaron las calles con el único objetivo de ejercer presión social al equipo del Gobierno Local que según anunció hace unas semanas, La Invisible será desocupada antes de que acabe el año. “En esta ciudad lo que hace falta es un espacio donde haya libertad para expresarse y donde no haya políticos presionando. Y ese lugar existe, ese lugar es la Invisible de calle Nosquera”, gritaba María a todos los que quisieron participar en la protesta. Los manifestantes , vestidos en su mayoría con camisetas negras y complementos morados, iniciaron su protesta sobre las 12.00 horas, desde Nosquera y luego se dirigieron a calle Comedias, para pasar por Carretería, Alcazabilla, el Museo de Málaga y finalmente el Ayuntamiento como última parada. La protesta que duro tres horas, se llevo a cabo sin ningún altercado y según fuentes policiales participaron en torno a 1.600 personas.

La Casa Invisible, es un centro social y cultural de gestión ciudadana que nace en marzo de 2007 cuando una amplia red de ciudadanos, vecinos y creadores se organizan para llenar de vida un hermoso edificio del siglo XIX, de propiedad municipal, y que se encontraba en estado de abandono. Tras 14 años de una gestión impecable, y de un programa cultural que no ha parado de crecer, su cesión se volvió a poner encima de la mesa, y el pasado 8 de octubre el grupo de Ciudadanos expuso en un pleno una moción para desocupar La Invisible.

Tenemos que luchar para que el Ayuntamiento ceda el espacio de La Invisible a La Invisible”, jaleaba María. Al cántico de “Escucha Paco, La Invi esta de lucha”, gestores, artistas, actores culturales de este espacio y un gran número de colectivos llevaron a cabo la manifestación de la que ya habían avisado ante el movimiento del partido político municipal de Ciudadanos. “Málaga se merece un espacio libre de especulación y intereses económicos, un lugar donde la creación cultural sea la única moneda de cambio. Y la solución pasa por crear una iniciativa legislativa popular que consista en desalojar el Gobierno Municipal”, sentenció Fran antes de iniciar la marcha.