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La Opinión de Málaga

Vivienda

El aumento del precio de la vivienda en Málaga provoca un trasvase de población a su área metropolitana

El OMAU alerta en su último informe sobre el mercado inmobiliario en la capital de una situación de gentrificación "a gran escala" que se está ampliando a La Trinidad y El Perchel - El Observatorio señala una subida del 8,2% en el precio de la vivienda

Vistas de las torres de Martiricos desde el Puente de la Aurora. Álex Zea

El precio de la vivienda en Málaga ha aumentado un 8,2% con respecto a 2021, según el último informe sobre el mercado inmobiliario desarrollado por el Observatorio de Medioambiente Urbano (OMAU).

El observatorio señala que, más allás de las zonas "clásicas" de la capital afectadas por los altos precios, como puede ser el Litoral Este y el Centro, esta subida se está extendiendo a aquellas zonas donde se están construyendo nuevas promociones con un precio "muy elevado para los niveles habituales de Málaga".

Esta tendencia al alza parece haberse consolidado después del hundimiento de la pandemia, cuando el coste de la vivienda cayó un 0,5%, según los datos del OMAU. El año pasado, el primero tras la irrupción de la Covid-19, los precios empezaron a recuperarse, registrando un aumento del 5,6% frente a los datos de 2020.

En cuanto al precio por metro cuadrado construido, la zona más cara sigue siendo el Litoral Este, con 5.143 euros el metro, seguido del Litoral Oeste, con 4.719 euros y el Centro con 4.293 metros, según los datos obtenidos por el OMAU para el segundo trimestre del presente año. Asimismo, la vivienda unifamiliar supone el 32% del total de viviendas de renta libre visadas.

Esta es una realidad que contrasta con el "tímido" aumento de la oferta de vivienda en la ciudad, así como la situación de la ciudadanía malagueña -más de un 20% se encuentra en situación de vulnerabilidad social, con una renta familiar que alcanza el 80% de la media española-, que encuentra serias dificultades para acceder a la compra o al alquiler de una vivienda.

Por tanto, esto se está traduciendo en un desplazamiento "considerable" de la población residente hacia el área metropolitana en busca de precios más asequibles. "Puede ser considerado una situación de gentrificación a gran escala, o lo que es lo mismo un proceso sustitución de la población original residente por otra nueva con mayores recursos", advierte el OMAU.

El observatorio señala, además, que ese proceso de substitución empezó en lo que denomina la Ciudad Antigua y sus Arrabales, esto es, el entorno del casco histórico y después se amplió a Muelle Heredia y la zona del Soho. Lejos de frenarse, ese movimiento se está extendiendo también a los barrios de La Trinidad y de El Perchel.

"Curiosamente los procesos de gentrificación se han ido produciendo en los ámbitos donde se han desarrollado procesos de renovación urbana cofinanciadas por fondos Feder, constituyendo una paradoja que la ayuda europea destinada a fomentar la cohesión social de áreas entonces degradadas, hayan contribuido finalmente al abandono de un número importante de la población residente que se pretendía potenciar".

Los desequilibrios del turismo

El OMAU señala como uno de los detonantes de esa gentrificación es el aumento de los usos turísticos en una ciudad que ha pasado de 14.885 plazas (2015) a las 54.685 actuales en siete años.

Inevitablemente, el informe pone al Centro Histórico como ejemplo de ello, debido a la "progresiva concentración de actividades comerciales, hosteleras y turísticas" que empieza a experimentar a partir de 2008, cuando se inicia la pérdida de población. No obstante, en los años previos, entre 2005 y 2006, la zona del centro vivió un aumento de la población debido a la etapa de recuperación y renovación histórica que vivió.

La huida de los jóvenes

Esa salida de población residente especialmente destacable entre los jóvenes con entre 25 y 40 años. Entre 2015 y 2020, 18.893 hombres y mujeres con esta edad abandonaron la ciudad, al igual que 15.417 niños entre 0 y 10 años, lo que supone un total de 34.310 personas.

La hipótesis con la que el OMAU explica ese abandono es que "han dejado la ciudad con destino a municipios metropolitanos donde el precio de la vivienda es más asequible".

Por barrios, los situados en el ámbito central de la ciudad son los que mayor número de población con entre 25 y 40 años han perdido. Son Lagunillas el 9,9%, el Molinillo el 7,6%, Barceló el 20,1%, San Felipe Neri un 20,4%, La Merced 18,1%, el Centro Histórico 22,1% o Muelle Heredia 11,6%.

En otras zonas de la capital destacan Pedregalejo con un 24,5%, El Limonar con el 27,1% y el 34,9% de Parque Clavero o el 23,3% de La Caleta, un movimiento que eol OMAU explica con la emancipación de los jóvenes en hogares con cierto nivel de renta pero que aún así tienen que buscar vivienda en otro municipio. En última instancia también hay pérdidas de población joven en barrios más deprimidos, como son la Virreina (34,9%), Palma-Palmilla (22,3%), Nuevo San Andrés (16,1%), La Paz 27,5% o la Luz 20%.

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