La pujanza de Málaga no sólo se mide en su economía. A su sombra y con las oportunidades de empleo que general, la población de Málaga sigue una tendencia de fuerte crecimiento. Eso sí, muy descompensada y que concentra el grueso de la población en la capital y el litoral, así como en la corona de municipios alrededor de Málaga ciudad y que forman la llamada área metropolitana.

Los datos del censo del Instituto Nacional de Estadística (INE) no dejan lugar a dudas sobre la pujanza de la provincia. En diez años (2011-2021) respecto del último censo la población provincial se sitúa en 1.696.955 habitantes, lo que supone un crecimiento de más de 102.000 habitantes. Estas cifras sitúan a la provincia en la segunda que más crece de España, después de las Islas Baleares. Esto se aprecia de forma muy dispar en la provincia, ya que mientras que la capital sigue ganando peso demográfico, con 16.628 habitantes más en la última década y los municipios de la Costa siguen sumando población, el interior va perdiendo peso demográfico de forma significativa. Así, son 69 los municipios que han perdido habitantes, frente a los 33 que han ganado y uno (Iznate) que mantiene el mismo número de habitantes que en 2011.

Un vistazo más en destalle nos permite apreciar cómo la Costa del Sol se convierte en el destino preferido para establecerse. Marbella rozó los 150.000 habitantes a finales de 2021 y es probable que a lo largo de este año los haya superado, con 149.032 habitantes, algo más de 13.900 vecinos más en una década. Esto le convierte en la mayor subida demográfica de la provincia tras la capital, pero hay otros crecimientos importantes, como el de Mijas, que ya alcanza los 86.556 habitantes tras ganar 12.528 habitantes desde 2011. El resto de municipios de la Costa del Sol no le van muy a la zaga: Benalmádena gana 9.025 habitantes y supera los 70.000; Torremolinos llega a los 67.877 habitantes al ganar 1.607; Fuengirola roza los 82.000 habitantes al ganar 9.968 habitantes; Estepona recibe 7.228 habitantes y se sitúa en 71.668 vecinos; Benahavís gana 2.905 habitantes; Casares tiene 2.045 nuevos vecinos y Manilva, 3.335.

El litoral oriental registra una evolución parecida, con aumentos muy importantes en Vélez (6.050 habitantes para rondar los 83.000) y Rincón (8.827 vecinos nuevos) liderando el crecimiento y con Nerja como contrapunto, ya que presenta un descenso de 127 vecinos.

El Valle del Guadalhorce también recibe más vecinos en esta última década, convirtiéndose en receptoras de muchos vecinos que buscan viviendas más asequibles en esta zona, aprovechando su cercanía y rapidez de acceso con Málaga capital y la Costa del Sol. Así, en Alhaurín de la Torre ganan 4.813 vecinos respecto a 2011 (+13%), Alhaurín El Grande gana 2.889 (+12,47%), Cártama 4.218 (+18,16%) y Coín, 1.817 habitantes (+8,38%).

Descenso en el interior

Muy distinto es el panorama de los pueblos pequeños, donde la mayoría registran descensos, incluso muy acusados de la población. Ronda lidera estas caídas, con la pérdida de 2.811 vecinos en diez años, una cifra muy llamativa al ser, además, el único municipio con un número de cinco cifras en pérdida de población. Eso sí, en proporción, Alfarnatejo (29,24%), Genalguacil (23,35%), Jubrique (21,31%) y Benarrabá (20,97%) han perdido más del 20% de la población desde 2011.

Por contra, destaca el pueblo de Atajate, que siendo uno de los más pequeños de la provincia, ha conseguido ganar población en 10 años, con 15 vecinos más que en 2011, pasando de 171 a 186 habitantes, un 8,77%.