El Luis Muñoz que tanto enamoró el pasado curso está, por fin, de vuelta. En las últimas jornadas, el canterano que este año ‘regresó’ a la disciplina costasoleña como profesional y que luce el brazalete de capitán blanquiazul está en un estado de fortaleza física y mental que ha sido, en gran medida, detonante de la mejora experimentada por el Málaga CF en estas semanas.

Luis Muñoz ha estallado justo cuando más lo necesita el equipo: tras la sensible baja de Pablo Chavarría, el faro del ataque malacitano. Y es que no hay que olvidar que, en sintonía con todo un grupo que ha tenido que reestructurarse desde cero este verano, con muchas caras nuevas y numerosas limitaciones, los inicios del canterano este curso habían sido un tanto irregulares. Tampoco le han ayudado los frenazos en seco que ha tenido que experimentar cuando se vio obligado a guardar cuarentena preventiva por tener contacto con un positivo en coronavirus ni la pequeña lesión que sufrió el pasado mes de febrero al recibir un golpe en un entrenamiento.

Tras un par de partidos algo grises, había quien empezaba a dudar de las capacidades de Muñoz, preguntándose si la inversión y la espera que hizo el club con él había merecido la pena. Ahora, sin miedo a pecar de ventajismo, hay que afirmar que sí. No es solo el doblete firmado el pasado domingo ante el Sabadell en La Rosaleda, es también el importante gol ante el Rayo Vallecano hace un par de semanas para romper la mala racha en Martiricos o el despliegue físico con el que desborda a los rivales en el centro del campo. Por no dejar en segundo plano lo bien que se entiende con Joaquín Muñoz en el césped. La mejora es innegable por múltiples cuestiones. Quizá muchos se habían olvidado del buen hacer del jugador de Nueva Málaga. Estaba escondido, pero ha vuelto por la puerta grande.

En líneas generales, las diversas pruebas que a lo largo de la presente campaña ha ido haciendo Sergio Pellicer también han influido en el rendimiento del jugador. Este nuevo esquema es el que mejor partido está sacando al capitán: siempre en el centro del campo, pero arropado por la contención y la buena colocación de Alberto Escassi en el pivote y con un gran Joaquín como aliado para ganar metros y plantarse frente a los porteros rivales.

Curiosidad o no, estos tres jugadores que han contribuido a la mejora del rendimiento del todo el equipo son malagueños y malaguistas de coraje y corazón. Justo el compromiso «de la tierra» que fue buscando el director deportivo Manolo Gaspar en el último mercado estival de fichajes.

En cuanto a los números de Luis Muñoz, parece que en los últimos encuentros se está cumpliendo esa ley no escrita en el fútbol que dice que «se juega como se entrena». Independientemente de las complicaciones que nacen durante los encuentros, el propio Muñoz y Sergio Pellicer han destacado el buen trabajo que viene haciendo el futbolista en el Anexo durante la semana. «Llevo algunos entrenamientos y partidos que llego más a área, es algo que me pide el míster», decía el capitán tras el partido ante el equipo de Antonio Hidalgo. A su vez, el míster de Nules reconocía que los goles de Muñoz no le pillaban por sorpresa: «Lo raro es que no hubiese marcado porque lleva tres semanas haciendo lo mismo en todos los entrenamientos».

Asimismo, según datos desgranados por ElDesmarque Málaga, los goles de Luis Muñoz no son más que fruto de un enorme esfuerzo inagotable durante los 95 minutos de juego ante el Sabadell: con 11,2 kilómetros fue el blanquiazul que más corrió, el que más esprints realizó (47) y de 22 pases intentados, completó con éxito 20, lo que supone un 91% de efectividad.

Las dudas de meses anteriores se han disipado por completo y con este doblete ya suma cuatro goles en esta temporada. La explosión de Luis Muñoz cobra mayor relevancia porque todos estos tantos han sido en cuestión de un mes ante Zaragoza, Rayo y Sabadell. Con este balance, el nieto de la abuela más famosa del malaguismo iguala a los máximos anotadores blanquiazules hasta el momento: Juande y Pablo Chavarría.