Acabó ayer la temporada regular en la LaLiga SmartBank y para la mayoría de los equipos, incluido el Málaga CF, hoy es el «Día 1» para empezar a pensar en la próxima campaña 2022/2023. Así lo reconocía en rueda de prensa el propio entrenador malaguista, Pablo Guede, después del traspié en Lugo: «Lo importante es que competimos, se terminó la temporada y a pensar en la que viene».

El administrador judicial, José María Muñoz, alegaba el mes pasado que la palabra descenso estaba prohibida en el club y aludió a una primera premisa, tras la incorporación de Guede, que sigue muy presente en las oficinas de La Rosaleda: «ya lo dijo el míster, necesitamos unión». Y expresó a continuación que el nuevo preparador había dado «una muestra de ilusión y positivismo que en el malaguista hacía falta».

De esta forma, la durísima derrota en casa ante el Burgos, que gracias al triunfo del Huesca ató la permanencia en la categoría, debe contemplarse como un punto de inflexión para lo que no debe ser el Málaga CF 2022/2023. Ese día la afición abarrotó ilusionada la grada, con una entrada inédita en la mayoría de terrenos de juego de la segunda categoría del fútbol español. Pero los jugadores no estuvieron a la altura.

Guede es consciente de que dentro del vestuario que se encontró en Martiricos faltaba ese «amor propio» que él mismo cataloga de «innegociable». Hay excepciones, por supuesto, y justo desde ellas empezará a construir un nuevo proyecto con multitud de obstáculos. En primer lugar, por los contratos en vigor, aunque siempre se tratará de recurrir a cesiones o a traspasos en un mercado que pueden agitarlo clubes que vienen de Primera o recién ascendidos desde Primera RFEF.

Para el entrenador, la valoración de ese tramo final de la campaña va a hacerlo «para adentro», como dijo el sábado. Y a renglón seguido matizó que justo después es necesario «empezar a tomar decisiones». Su primer propósito, ante una llamada del club a la que no podía decir que no, está alcanzado: «Nos salvamos, que es para lo que me trajeron, y cumplimos el objetivo». Pero ahora viene un reto mayor, el de poner al Málaga CF a la altura de lo que merece su masa social y una ciudad que es el motor económico de Andalucía.

Con la campaña ya finalizada, Guede enfatizó que le ha dado «muy buena impresión» LaLiga SmartBank, con una igualdad tremenda que termina por decidir «los partidos por detalles». Y en esa complicada suerte de competición deberá remar con la necesidad de contentar a aficionados, así como a instituciones púbicas, esperanzadas en un mejor futuro para un club que atraviesa una dura travesía, inmerso en una administración judicial que agravó la crisis general derivada de la pandemia.

El alcalde de Málaga, Francisco de la Torre, ya expresaba hace dos fines de semana su deseo para el nuevo curso: «De cara a la próxima temporada se deben realizar los cambios necesarios y que el equipo proporcione las alegrías que Málaga merece». Y en términos parecidos se manifestó el presidente de la Diputación de Málaga, Francisco Salado: «Ha sido una temporada compleja y doy las gracias a los malaguistas por su lealtad con el equipo. Málaga es de Primera, igual que su afición, y el año que viene lucharemos por estar en Primera».

Guede tiene mucho trabajo por delante, en compañía del equipo que comanda Manolo Gaspar y que se encarga de la dirección deportiva, porque el descenso a la tercera categoría ha estado para el Málaga CF más cerca que nunca. El argentino ha reiterado que hay un buen puñado de futbolistas cedidos o que acaban contrato. No quiere mencionar términos como «b» o «meter la tijera». Y sin pretende ser «intervencionista», reconoce que esta semana ya toca hablar de la nueva campaña.