La temporada avanza mal, por ser generoso, para el Unicaja. Los objetivos no se cumplen y la plantilla de grandes nombres no se ve reflejada en la cancha en un equipo ganador. Muchas internacionalidades, muchos títulos de NBA y de Euroliga, muchos, muchos… pero pocas victorias. La pasada temporada en una situación similar se optó por cambiar y los resultados no fueron buenos. Fotis Katsikaris cierra su primer año en Málaga con unos números malos. Venía para ser un revulsivo y su balance es de 20 victorias y 24 derrotas. Mirando al resto de las plantillas de la Liga y a sus presupuestos: ¿Es este un equipo para estar en balance negativo? Yo creo que no. Es más, creo que es para estar de sobra entre los 8 primeros toda la temporada.

En el aspecto de jugadores, hace un año llegaron Malcolm Thomas y Frankie Ferrari. ¿Son buenos jugadores? Yo creo que sí. ¿Tienen la suficiente calidad para cambiar la temporada de un equipo como Unicaja? La realidad demostró que no.

En filosofía existe una pregunta clave que es el «ser o no ser». Pero otro de los tópicos centrales es la pregunta «hacer o no hacer». Aquí vemos la capacidad de los humanos de actuar de maneras distintas ante una misma situación y de responsabilizarse de sus actos. En este caso hablaríamos del «fichar o no fichar» y sus consecuencias. La experiencia del pasado nos dice que fichar ahora, con el dinero que tiene el club y con la calidad de jugadores que pueden venir, no supone una mejora en el rendimiento del equipo. La pandemia, el crecimiento de las plantillas NBA y G-League, las ligas asiáticas han dejado el mercado bajo mínimos. Me parece correcto estar en el mercado por si surge alguna oportunidad, pero creo que esta plantilla tiene calidad suficiente para tratar de cerrar esta temporada cumpliendo unos objetivos mínimos de estar entre los 8 primeros de la ACB y en las rondas finales de la BCL. Fichar ahora, si no viene un jugador o un entrenador tan diferencial que dé al equipo un salto de calidad enorme, solo significa hipotecar recursos para el futuro.

En la Formula 1 se trabaja durante muchos meses en el coche del equipo. Son test a ciegas sin saber cómo está tu oponente. Te preparas lo mejor posible pero cuando empiezan las carreras la pista te coloca en tu sitio. Se buscan mejoras, se intenta avanzar en el proyecto pero cuando se llega a la convicción de que el coche no va, se empieza a trabajar ya en el monoplaza del próximo año.

Lo que voy a decir sé que será polémico y que mucha gente no lo entenderá pero creo que «el coche» de este equipo no funciona. Que se llevan varios años parcheando un «motor» que no da más de sí. Que hemos visto en el Carpena a grandes jugadores que no han rendido. Que llegado el verano se han quedado jugadores que el club no quería porque tenían contrato en vigor y se han ido otros que encajaban en el proyecto porque no había dinero ni puestos en la plantilla. Creo que es la hora de pensar en «el coche» de la próxima temporada y destinar todos los recursos posibles a desarrollar ese coche y no invertir más en este. La realidad nos ha demostrado que a veces los mejores jugadores no hacen el mejor equipo y probablemente a Unicaja le ha pesado tener mucho talento en posiciones repetidas.

Esto no significa dejar caer la temporada, ni bajar los brazos, significa optimizar recursos para crear un proyecto ganador la próxima temporada. Este no lo es. Los jugadores y el cuadro técnico que están tienen la obligación, y estoy seguro que lo harán, de luchar hasta el último minuto por este club que tan bien se porta con ellos. Tienen que estar en el play off por el título y luchar por la BCL pero el club tiene que estar ya en otra cosa. En ahorrar recursos y que cuando llegue el verano pueda decidir con las manos libres quien sigue y quién no. De tener una cartera de jugadores que puedan encajar y puedan devolver a Unicaja a la posición que tenía hace unas temporadas no tan lejanas. Seguir en esta línea descendente, poniendo parches que no solucionan nada, sólo pone en peligro el proyecto general del club. Suerte, vacunaros y poneros la mascarilla… salvan vidas.