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La Opinión de Málaga

Cristobal Montilla

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Cristóbal G. Montilla

Valores al alza (y a la baja) tras el 19J

Mientras Patricia Navarro o ‘Jota’ Carmona están llamados a ganar peso en el reparto del PP, hay un reguero de damnificados en el PSOE, IU y Ciudadanos

La secretaria general del PP de Málaga, Patricia Navarro, valora los resultados del 19J acompañada por Margarita del Cid, José Ramón Carmona y Natacha Rivas. L. O.

Las elecciones generan un ‘efecto Wall Street’ que traduce sus resultados en una serie de valores al alza y a la baja. En políticos que suben como la espuma mientras otros se despeñan. De ahí que en el PP de Málaga sea un secreto a voces lo atentos que hay que estar a la progresión de los dos grandes escuderos de Elías Bendodo en la dirección provincial: Patricia Navarro y ‘Jota’ Carmona. Sobre todo, a la hasta ahora delegada de la Junta de Andalucía en Málaga. El perfil alto que ya de por sí se le había concedido a Navarro, fue disparado con todas las intenciones desde la precampaña del 19J. Se ha hecho omnipresente y, a veces, ha suplido a un ‘new Bendodo genovés’ al que terminará sucediendo como presidenta provincial. En una situación más incierta se encontraría Esperanza Oña, a quien se le podría resistir el acceso natural a la presidencia del Parlamento de Andalucía por su pasado ‘casadista’ y por aquello de que el PP malagueño no concentre otra presidencia.

La alegría ‘popular’ contrasta con el horizonte pesimista del PSOE de Málaga, que tendrá que cambiar de tecla en su estrategia para encarar con ciertas garantías las elecciones municipales. De momento, de forma paralela a la figura del secretario general y candidato a la alcaldía malagueña, Dani Pérez, ha emergido Josele Aguilar. Aunque se ha estrenado con un resbalón mayúsculo, la semana pasada ya hizo su último viaje ‘oficial’ a Madrid y ha cambiado el viento a favor del Senado por una misión en Sevilla que se antoja ingrata. Habrá que ver el papel que juega en el grupo parlamentario porque Juan Espadas le prometió una primera línea pasase lo que pasase, tanto para un entonces ya improbable Gobierno andaluz como para la oposición. A su vez, el movimiento servía para calmar la vieja aspiración del abogado a la vara de la Casona del Parque.

Mientras el panorama que ha bajado de la nube a Vox se antoja más inclasificable, la travesía del desierto que intuyen los socialistas hace juego estos días con el desánimo de sus vecinos del centro y de la izquierda. Con el silencio sepulcral y la desolación que reinan, respectivamente, en las sedes malagueñas de Ciudadanos e Izquierda Unida. Precisamente, IU sufrirá esta legislatura una situación prácticamente inédita que sus dirigentes vieron venir cuando se confeccionaron las listas de Por Andalucía y la candidata a la presidencia de la Junta, la algecireña Inmaculada Nieto, fue situada en esta provincia.

El único sillón que ha pescado IU de los cinco de la confluencia, frente a los tres del ‘no inscrito’ Podemos en Cádiz, Granada y Córdoba y el de Más País en Sevilla, es el de la ‘paraca’ gaditana. Y esto significa que IU Málaga se queda mucho tiempo después huérfana de parlamentarios y ya no tendrá en Sevilla a su coordinador provincial, como sucedió con José Antonio Castro y Guzmán Ahumada.

Precisamente, Ahumada es uno de los grandes damnificados. Entrega no le ha faltado en la campaña andaluza pese a que cayó hasta el sexto escalón de la candidatura. Y, de hecho, en las redes se consuela con cierto rol de matemático del combustible que presume de los kilómetros hechos para los mítines estas últimas semanas.

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