"Lo que tenemos es un monstruo hambriento". Son las palabras que ha escogido el subdirector del Centro Operativo Regional del Infoca, Alejandro García, para tratar de trasladar la gravedad del incendio grado E que asola Sierra Bermeja.

En el argot de los bomberos se habla de un incendio de "comportamiento hambriento", con llamas "extremadamente voraces", hasta tal punto que el dispositivo de extinción asegura no haber visto algo parecido en toda Andalucía en mucho tiempo.

Por ello, ahora los más de 400 efectivos que trabajan en la zona se están afanando en el "confinamiento" del incendio" no en su extinción. "El incendio está fuera de capacidad de extinción. Lo que pretendemos es confinarlo, encerrarlo dentro de unas líneas de control para intentar abatirlo, que sería la fase de extinción pura y dura".

El fuego sigue descontrolado en Sierra Bermeja Atlas

Así, los esfuerzos se centran en intentar que el perímetro del fuego, que se extiende ya a lo largo de unas 3.600 hectáreas, no se amplie y pueda seguir alcanzando zonas por las que multiplicarse. "El incendio está muy vivo", ataja Alejandro García.

En esto las previsiones meteorológicas siguen sin dar tregua, dificultando en gran medida el trabajo, a lo que se suma la escarpada orografía y la densa vegetación de la sierra.

"El incendio se mueve por distintos motores de propagación. A falta de viento como ahora, tiene un comportamiento topográfico, por eso tenemos ahora tres o cuatro horas, que tenemos buena oportunidad de trabajo", expone el subdirector regional del Infoca.

"Pero en el momento en que empieza a hacer viento, se hace mucho más virulento. Cuando suba el viento, hoy tenemos una posibilidad de convección muy alta, y cuando se genera una columna de convección, se crea una dinámica propia del incendio, menos afectada tanto por el viento externo".

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Galería de imágenes del incendio en Sierra Bermeja Álex Zea

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García aclara que esa es la situación que se dio en la jornada de ayer, por lo que se formó una enorme nube de humo, llamada pirocúmulo, formada por el chorro de aire caliente que sube con mucha potencia hacia la atmósfera. "Eso produce su propia dinámica y, con unos vientos erráticos, complica bastante las labores de extinción".