En el arranque de ‘Ricardo III’, el futuro rey de Inglaterra se congratula de que el invierno de su descontento haya dado paso a un glorioso estío. También del cielo del Cementerio Inglés de Málaga desaparecieron las metafóricas nubes negras y en el día del reportaje luce un brioso sol. 

Las nubes negras coparon el cielo en febrero del año pasado, cuando este Bien de Interés Cultural tuvo que cerrar al público entre semana, agobiado por la situación económica. En la tribuna ‘Amores y odios’, publicada en La Opinión el 7 de febrero, el abogado y gestor cultural Mariano Vergara denunciaba la situación y pedía una solución.

Como adelantó este periódico, los cielos comenzaron a despejarse en junio del año pasado, cuando la Fundación Unicaja y la Fundación Cementerio Inglés de Málaga firmaron un convenio por el que la primera aportaría una cantidad superior a los 30.000 euros anuales para cubrir los gastos fijos de este espacio creado en 1831 en el Camino de Vélez, en las afueras de la ciudad.

El propio Mariano Vergara se sumó al renacer del Cementerio con la nueva empresa Burlington, que desde hace poco gestiona el cementerio protestante más antiguo de la España peninsular.

«Es una joya olvidada, un enclave patrimonial. Queremos convertirlo en un enclave más museístico, más cultural, para que comience a conocerse más en toda Málaga», cuenta el historiador Tomás Rodríguez, encargado de Burlington en el Cementerio Inglés.

A su lado está Mariano Vergara, quien junto al historiador posa junto a la fuente recién restaurada por Emasa y que preside este camposanto. «Luce muchísimo mejor y además con agua», subraya el abogado malagueño.

La llegada del agua es todo un símbolo del cambio de rumbo de este espacio, en el que van desapareciendo ruinosas casetas que escoltaban la cuesta de entrada. Donde estaba la primera de ellas aguarda una sorpresa: Tomás Rodríguez retira una plancha de madera y en la pared de tierra aparece excavado un largo pasillo. «Son 20 metros hacia abajo. Es un escondite de la Guerra Civil, un refugio antiaéreo», detalla.

Entrada a un refugio antiaéreo de la Guerra Civil. ALEX ZEA

Como explica, de los veinte localizados en Málaga, se sabe que dos están en el Cementerio Inglés. El segundo de ellos no se ha encontrado aún.

La idea, comenta Mariano Vergara, es convertir el refugio en un atractivo turístico más de este espacio, una vez reconstruido el sitio donde se encuentra y tras recuperar algunos ladrillos de barro antiguos.

En otra antigua caseta, hoy una pequeña explanada, se estudia la posibilidad de instalar una sala de reuniones, a cambio de eliminar el anexo de la antigua del guardia y dejar exento este edificio de 1856. Todas estas mejoras, precisa Mariano Vergara, si hay visto bueno de la Junta y en coordinación con la Fundación Cementerio Inglés de Málaga.

Otra idea que barajan en Burlington es un jardín memorial en un descampado que linda con la Cañada de los Ingleses. Crear una zona ajardinada permitiría además aumentar el número actual de columbarios. En uno de ellos, arropado por un jardín vertical, están depositadas las cenizas del dramaturgo Miguel Romeo Esteo.

El propósito es transformar este descampado en un jardín memorial. ALEX ZEA

En cuanto al camposanto original, un pequeño recinto cerrado en el corazón del Cementerio Inglés, el propósito es restaurar sus viejos muros pero respetando la pátina del tiempo. Además, Tomás Rodríguez apunta que ya se están rehabilitando lápidas y una de las actuaciones próximas será la reparación de la tumba de la recién nacida Violette, que recuperará su cruz y cuyo epitafio recuerda en francés que apenas vivió «lo que viven las violetas».

Actividades culturales

Y junto a las mejoras ‘físicas’, la reactivación cultural del monumento. La reactivación ya se apreció el pasado 11 de diciembre en el homenaje a Robert Boyd, el norirlandés fusilado junto al general Torrijos, con el acompañamiento de una formación de gaitas.

El mismo sábado pasado, para conmemorar el aniversario del fallecimiento del poeta Jorge Guillén, que también descansa en este rincón de Málaga, se leyeron sus poemas, hubo una ofrenda floral, una conferencia y una visita guiada por el camposanto. Además, tuvo lugar un mercadillo de libros de poetas de la Generación del 27 y obras de la UMA.

Por otro lado, ya se han celebrado conciertos de música clásica y el propósito es realizar mercadillos de otro tipo, exposiciones, conferencias, conciertos y representaciones teatrales.

«Ideas hay montones pero primero hay que conseguir más patrocinio de grandes empresas», apunta Mariano Vergara. De lo que no hay duda es de que el Cementerio Inglés, por fin, despega. Y en un cielo sin nubes.