La Fundación Unicaja acudió este viernes en auxilio de la Fundación Cementerio Inglés de Málaga, la institución que desde 2006 vela por el cementerio protestante más antiguo de la España peninsular, que desde febrero se había visto obligado a cerrar entre semana ante la falta de fondos

La ayuda se ha concretado mediante un esperanzador convenio, firmado en el propio cementerio en un acto privado entre los responsables de las dos fundaciones, Braulio Medel y Bruce McIntyre.

Gracias a este acuerdo, del que fuentes del Cementerio Inglés destacan que nace «con vocación de permanencia», la Fundación Unicaja aportará una cantidad económica que, aparte de cubrir los 30.000 euros anuales de gastos fijos del recinto, Bien de Interés Cultural desde 2012, permitirá recuperar y realzar este camposanto nacido en 1831 por iniciativa del cónsul británico William Mark, para acabar con los enterramientos nocturnos de los no católicos, colocados en posición vertical junto a la orilla. 

El acuerdo, de una vigencia inicial de dos años, surge como respuesta por parte de Fundación Unicaja a la degradación progresiva del espacio y a las dificultades que atraviesa la fundación que, en 2006, y tras la renuncia consensuada del consulado británico, asumió en solitario la gestión y el mantenimiento del conjunto arquitectónico.

«La noticia es una maravilla y la acogemos con una moral tremenda. Al mismo tiempo es un reto, porque la idea es que el cementerio, funcionando a tope con sus visitas, eventos, su columbario y acciones de ‘crowdfunding’ (mecenazgo digital) fuera autosuficiente y el dinero se destine a planes de jardinería, recuperación de tumbas... proyectos a medio y largo plazo», señalan fuentes del Cementerio Inglés.

Entre estos proyectos, siempre con el visto bueno previo de la Consejería de Cultura al tratarse de un BIC, se encontraría la creación de un ‘Memorial Garden’ a la derecha de la capilla anglicana de Saint George (capilla desde 1850 y consagrada a San Jorge desde 1891). El espacio, que se quiere con bancos de forja, permitiría plantar especies en recuerdo de los fallecidos con la idea de ir potenciando una riqueza botánica (funeraria) y paisajística que ya fue alabada por el escritor Hans Christian Andersen durante su visita a Málaga en 1862: «Deambulé en un pequeño paraíso, en un jardín adorable. Había setos de mirto con suficientes flores como para mil coronas de novia; matas de geranios que se erguían alrededor de las tumbas...», escribió el autor de ‘La sirenita’ y ‘El patito feo’.

Otro de los objetivos que esta colaboración se ha marcado es la de convertir en un elegante mirador el espacio entre el camposanto y el bloque de pisos que tiene por encima, en la actualidad una calle cegada por ambos lados, habitual depósito de basura, de la que, como informó en febrero este diario, el alcalde Francisco de la Torre aseguró que no habría ningún problema en ceder el uso al camposanto

De paso, también se quieren reparar algunas tumbas, sobre todo las más próximas a esta zona, dado que se encuentran en un estado lamentable. De esta manera, con las reparaciones y el mirador, la parte norte del Cementerio Inglés recibiría más visitas, que en la actualidad se concentran en la parte más baja. 

Otro objetivo que permitirá esta importante contribución anual será potenciar las actividades culturales del camposanto con conciertos y conferencias. 

Fuentes del Cementerio Inglés también confirman que la llegada de este convenio permitirá reabrir el monumento con un calendario más amplio, una vez se cierre un contrato «bastante avanzado», con una empresa de gestión cultural. «Están por fijar los días y horas pero ya no sería como hasta ahora», señalan estas fuentes. 

Desde el nacimiento de la fundación en 2006, la única ayuda que había percibido fueron 100.000 euros del Ayuntamiento de Málaga, a través del IMV, lo que le permitió crear un jardín vertical junto a los nuevos columbarios y reparar el muro que da a la calle Ibarra. 

Entrada del Cementerio Inglés. L. O.

Nombres ilustres del Cementerio Inglés

El Cementerio Inglés es un compendio de la Historia de Málaga y en especial de su vertiente de capital cosmopolita. 

El cónsul William Mark transformó el descampado original, cedido por la ciudad, en una tierra de bancales con geranios de Gibraltar, árboles, plantas trepadoras y grosellas de Grecia. 

Sus gestiones para salvar al joven norirlandés Robert Boyd, que se unió a los hombres del general Torrijos, en armas contra Fernando VII, fueron en vano: Boyd fue fusilado junto a Torrijos y los suyos el 11 de diciembre de 1831 y se convirtió en la primera persona en ser enterrada en el camposanto protestante. 

Le seguirían muchos nombres ilustres como el médico Joseph Noble, que donó a Málaga el hospital que lleva su apellido. También descansan los restos de los 42 oficiales de la fragata escuela prusiana ‘Gneisenau’, hundida junto al morro de Levante del Puerto el 16 diciembre de 1900 así como los de su imprudente comandante, Karl Krestchmann. 

La ayuda prestada a los marineros por parte de los malagueños motivó que Prusia regalara el conocido como Puente de los Alemanes a la ciudad, cuando esta sufrió la famosa ‘riá’ de 1907.

En el centenario del hundimiento de la ‘Gneisenau’, el príncipe Jorge Federico de Prusia, tataranieto del káiser Guillermo II -el estadista que regaló el puente a los malagueños- visitó el Cementerio Inglés para honrar a los marineros prusianos.

El camposanto también ha acogido a fallecidos durante la II Guerra Mundial como cuatro pilotos británicos de la RAF y a personalidades como el propio cónsul William Mark; el industrial vinculado a Málaga Ruperto Heaton; el pionero del Turismo en Torremolinos George Langworthy; la actriz alemana de cine mudo Renatte Brausewetter, compañera de pantalla de la Garbo; el cónsul norteamericano Edward Norton, testigo de la Guerra Civil en Málaga; el hispanista Gerald Brenan y su mujer, la escritora Gamel Woosley; los poetas Jorge Guillén y Pedro Tedde de Lorca; la economista británica e investigadora del Cementerio Inglés Marjorie Grice-Hutchison o el escritor finlandés Aarne Haapakoski.

Además, descansa en el Cementerio Inglés Priscilla Studd, misionera anglicana en la India y en China, quien junto a su marido fundó un movimiento misionero internacional que perdura todavía. 

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Por otro lado, en 2007 este diario localizó la lápida -perdida en la actualidad- de John Goodnow, cónsul general de Estados Unidos en Shanghái, durante la famosa rebelión de los boxers en Pekín en 1900, que dio pie a la famosa película ‘55 días en Pekín’.

Toda esta apasionante historia tendrá ahora más visos de permanencia gracias a la ayuda prestada por la fundación bancaria.