La alcaldesa, Ángeles Muñoz, ha presentado este lunes, a cuatro meses de las elecciones municipales, las actuaciones para dotar a Marbella de su primera residencia de mayores de gestión pública.

La primera vez que la regidora anunció las obras y puso la primera piedra de uno de los proyectos más demandados en el municipio fue en 2009. Meses después, la empresa constructora que ejecutaba las obras entró en crisis y desapareció y el proyecto quedó paralizado.

En verano de 2019, Muñoz aseguró que la residencia entraría en funcionamiento en 2022.

«Aquí no estamos para volver a poner una primera piedra, sino que estamos una vez que ya han comenzado los trabajos», ha apuntado este lunes la alcaldesa.

El equipamiento, que se ejecutará en dos fases, ocupará una superficie de cerca de 8.000 metros cuadrados y contará con un edificio con 44 habitaciones dobles e individuales dotadas con baños y capacidad para unos cien usuarios; y otro inmueble con 25 habitaciones para alberga a otros 50 inquilinos.

La residencia, de dos plantas, contará también con una zona de recepción, salas de visitas, espacios comunes y de espera de visitantes, un comedor y cocina y una zona médica y de enfermería, sala de estar o espacio de lavandería y lencería.

El equipamiento contará además con la posibilidad de concertar plazas con la Junta de Andalucía.

Las actuaciones tienen un plazo de ejecución de 14 meses y una inversión de unos seis millones de euros.

El geriátrico llevará el nombre de Mateo Álvarez, quien, junto a su mujer Adelina, cedieron la parcela al Ayuntamiento hace 30 años para que éste habilitara en ella el equipamiento.

«Durante muchos años han sido muchas reuniones. Se puso la primera piedra y parecía que todo estaba hecho, pero la empresa constructora quebró y se acabó. Han sido muchos años de espera, con muchos problemas y retrasos pero parece que por fin se hará realidad su deseo», ha señalado Fernando Martín, sobrino de Mateo Álvarez. 

El proyecto de la residencia se ejecuta en paralelo a las actuaciones para rehabilitar el Trapiche del Prado, una antigua fábrica de azúcar de mediados del siglo XVII que se encuentra en un avanzado estado de deterioro registrado en el Catálogo General del Patrimonio Histórico Andaluz, y convertirlo en un centro de interpretación sobre el pasado del municipio.

El Consistorio invertirá cuatro millones de euros procedentes de la Unión Europea.

La oposición municipal se muestra reacia al proyecto del Gobierno local al considerar que tiene un trasfondo electoralista de cara a los comicios de mayo.