Le quita a Salud el apellido Familia que fue una exigencia de Vox. Abascal, que os vayan dando, parece querer decir. Reconoce Moreno que ha intentado fichar a gente que le ha dado calabazas o que no podía por cuestiones económicas (ganan más en la privada) o por el régimen de incompatibilidades, que ha instado a repensar «a futuro». Raro, dado que, pongamos, un abogado del Estado o un médico de la pública no deberían tener problemas para pedir excedencias.

Nuevo Gobierno de la Junta de Andalucía. Más mujeres que hombres, concesiones al núcleo duro del partido (Antonio Sanz y Loles López), tres malagueños: Arturo Bernal (Turismo, Deporte y Cultura); Rocío Blanco, cordobesa-malagueña (Empleo) y una figura llamada a ser estelar: Carolina España, Economía y Hacienda. Malagueños además del presidente, claro.

Hay 13 consejerías, dos más que antes. Reconocimiento implícito de que las estructuras de gobierno de la Junta no eran tan mastodónticas como decían en la oposición. Con la pancarta. Pero quién se acuerda ya de la oposición. Es como acordarse de Arenas. Quién se acuerda ya de Javier Arenas. Pues se acuerda el nuevo hombre fuerte del Ejecutivo, Antonio Sanz, que antes que hombre fuerte u hombre débil u casi hombre a secas fue hombre fiel a Javier Arenas, su escudero, su temible dialéctico. Arenas era el bueno y Sanz, el feo y el malo.

Falta el portavoz. Dijo Moreno que aún no lo ha decidido. Interesante: la cara del Gobierno, la que sale en la tele, la que ha de comunicar las decisiones cada martes del consejo. Hay quinielas interesantes que citan a gente del campo de la comunicación andaluza, aunque la portavocía también la podría ejercer uno de los consejeros actuales ya nombrados. Carolina España seguramente. El poder de Elías Bendodo ha sido repartido casi en tres partes. No hay vicepresidente, una figura que parecía destinada al jefe del partido menor de la coalición. Ya no hay socio, es monocolor el ejecutivo.

Ni con un presidente malagueño se ha conseguido que Turismo sea una Consejería sin apellidos. Se le añade nada menos que Cultura, un asunto que merecería igualmente una consejería para ella sola. Ahora vienen cambios en el partido por los popes del PP que pasan al Gobierno y comienzan los retoques municipales: habrá nuevo alcalde de Almería. Y viene lo mejor: la pedrea. La rifa de cargos, carguetes, chollos, momios, canonjías o dolores. Encima hay dos viceconsejerías más; delegaciones en provincias, direcciones generales, gerencias de empresas públicas. Etcétera largo. Rueda la noria del poder que viene con agua abundante. Hoy, primera foto del nuevo Gobierno. Veremos.