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Ibon Navarro, entrenador del Unicaja. GREGORIO MARRERO

Ya llevamos unos cuantos partidos viendo a Unicaja. La Liga ACB celebrará hoy su sexta jornada y en la BLC disputó los dos primeros partidos de su grupo. Después de estos siete partidos ya jugados, podemos tener más claro cómo es y a qué quiere jugar nuestro equipo.

Sin duda, el club ha formado un equipo nuevo totalmente, puesto que solo tres jugadores quedan de la temporada anterior. Y lo ha hecho fichando rápido y bien a priori, puesto que muchos de los jugadores que se han sumado al proyecto venían de jugar Euroliga y otros estaban siendo muy destacados en la competición en la que jugaron la temporada pasada.

Se ha hecho un equipo largo, con doce jugadores que pueden participar y ser importantes. Esto implica que el nivel de concentración debe ser muy alto porque tienes que sumar al equipo sabiendo que no vas a tener muchos minutos seguidos. No hay nadie que juegue más de 25 normalmente y parece que esta va a ser la tónica habitual. El hecho de tener un equipo tan largo ayuda a hacer un baloncesto intenso, agresivo y muy físico. Esto se lo logra desde la defensa y nos permite jugar muy rápido al contraataque. Hasta ahora, estos dos aspectos son en los que más a gusto se siente el equipo y donde más está creciendo. Se dice que un equipo se construye desde la defensa y parece que esto intenta hacer el nuestro.

En ataque estamos viendo que el equipo tira mucho de tres puntos. Esto necesita de tener acierto para sumar. Es capaz de tener alguna racha muy buena, puesto que son muchos los jugadores fiables, pero es cierto que cuando no tenemos ese acierto estamos teniendo más problemas para anotar. No estamos siendo tan agresivos todavía (no sé si llegaremos a serlo) para sacar puntos yendo al aro o desde el poste bajo. Esto implica que no saquemos muchas faltas y anotemos muy poco desde el tiro libre. También estamos teniendo problemas en la gestión del juego en los finales igualados.

Es en ataque donde más puede crecer el Unicaja y sin duda lo hará a medida que vayan sumándose entrenos y se definan aún más los roles. Parecía que Perry partía con ventaja en el puesto de base pero Alberto Díaz, como cada año con el compañero que tiene en su puesto, le está ganando el duelo. La verdad es que Perry ha bajado su rendimiento con respecto al que vimos en el Europeo y Alberto viene de dar un gran paso adelante y está, posiblemente, en el punto más alto de su madurez.

Carter empezó la pretemporada siendo muy irregular pero, poco a poco, está demostrando lo que pensábamos de él, que es el jugador más talentoso que tiene el equipo y el que tiene más puntos en sus manos.

Quizás, del que todos esperábamos más era de Thomas. Venía de jugar en Mónaco una gran temporada pero aquí, por ahora, no ha estado a ese nivel. Ya jugó aquí y sabíamos que para él las pretemporadas son muy largas, que le cuesta arrancar, pero esperemos que esto suceda ya porque seguro que se ha apostado fuerte por él y puede dar un salto de calidad al equipo si aporta a su nivel.

Claro está que la plantilla no es perfecta. Quizás falta un cinco más fuerte y tengamos demasiados cuatros porque sí es cierto que, hasta ahora, cuando el equipo rival ha tenido un cinco muy dominante nos ha hecho bastante daño. Por el contrario, tiene mucha polivalencia con varios jugadores capaces de jugar en varias posiciones.

Ahora, es evidente que este equipo tiene alma y eso es muy importante. El equipo compite, no se va de los partidos y juega a ganar siempre. Es más, ha sido capaz de ganar hasta no jugando del todo bien.

Por supuesto que no somos el mejor equipo, pero no hay que tener miedo a nadie, sí respeto. Este año el equipo debe normalizar ganar partidos y luchar en la competición doméstica por ese escalón por debajo de los equipos Euroliga, compitiendo con Tenerife. Jugar Final Four en la BCL puede ser otro reto fantástico con el que soñar. Siendo un equipo con tanto margen de mejora, si crecemos en el juego adecuadamente, ¿por qué no pensar en ganarla?

Pensar con esa ambición pero teniendo los pies en el suelo. Este equipo tiene por delante una temporada muy ilusionante con un reto precioso: llevar a Unicaja al puesto que jamás debió perder en el baloncesto español y europeo.

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