La proliferación de casos de Covid-19 desde que Ómicron irrumpiese en el panorama pandémico ha alcanzado máximas de contagios diarios nunca vistas con anteriores cepas. Ahora, cuando el escenario comienza a estabilizarse, la alarma sanitaria vuelve a saltar por la detección de un nuevo linaje de esta variante que ya amenaza a varios países europeos.

Ómicron está compuesto por tres ascendencias diferentes, BA.1, BA,2 y BA.3. La primera es la causante del 85,9% de los casos de coronavirus que se notifican a día de hoy en el país. Mientras, la segunda está cobrando fuerza en algunos puntos del continente europeo y ya es conocida como 'Ómicron sigilosa'.

La Organización Mundial de la Salud ya advirtió de la capacidad de esta variante para generar mutaciones. En el caso de la BA.2, la OMS informa de algunas alteraciones con respecto a la BA,1, además de una variación en la proteína espiga, la que permite que el virus infecte y se multiplique en las personas.

Por el momento, se desconoce si esta variación repercute en su virulencia, por lo que este organismo ha catalogado al linaje como VOI, variante de interés por sus siglas en inglés. Esto difiere de la Ómicron tradicional, que es considerada como VOC (Variant of Concern), por el impacto que está generando en la situación epidemiológica. De este modo, la BA.2 continúa bajo investigación, mientras que en algunos países como Reino Unido, la India o Dinamarca su presencia está aumentando rápidamente.

Dinamarca es el territorio que más afectado se está viendo por el aumento de casos de este linaje. A día de hoy, esta subvariante se ha secuenciado más de 4.700 veces. Es por ello que la OMS incide en la necesidad de priorizar las investigaciones sobre la BA.2, para determinar su impacto y virulencia. Por el momento, estudios preliminares realizados en este país no han determinado diferencias en el riesgo de hospitalización de un linaje a otro.

Lo que sí se ha observado en esta nueva variante es su capacidad para esquivar las pruebas diagnósticas tradicionales. Este hecho preocupa a los expertos, que la han apodado como sigilosa o furtiva. La Ómicron tradicional contaba con una característica específica que la hacía fácilmente detectable en las pruebas PCR. La BA.2, debido a su variación en la proteína espiga, no cuenta con esta peculiaridad y está resultando más difícil de monitorear, por lo que deberá someterse a un análisis adicional en el laboratorio para su detección.

En nuestro país, por el momento, no preocupa la proliferación de contagios derivados de este linaje, ya que hasta la fecha solo se ha secuenciado un caso aislado en la semana del 27 de diciembre, según el Ministerio de Sanidad. Los expertos indican que esta subvariante no debería interferir en la situación epidemiológica: "Esta nueva variante no debería cambiar el panorama , como tampoco lo hicieron las variaciones de otras variantes como Delta", asegura el virólogo José Antonio López Guerrero.

A la espera de la evolución de esta nueva subvariante en el resto de Europa, los expertos vuelven a incidir en la importancia de la vacunación para minimizar los riesgos que puedan conllevar futuras mutaciones del SARS-CoV-2. "El virus va a seguir siendo mundial y mientras no esté vacunado un alto porcentaje de población podrán seguir surgiendo nuevas cepas", advierte López Guerrero.