Crónicas de la ciudad
El ficus de la Casita del Jardinero aguanta el tipo
Después de que en agosto de 2021 se tronchara una de sus gigantescas ramas, el ejemplar sigue adelante y estos días recibía los cuidados municipales

Trabajos de mantenimiento del ficus, a comienzos de semana. / A.V.
Como saben, el emperador romano Adriano levantó el famoso muro que separaba sus posesiones en Britania de la Caledonia. En uno de los fuertes junto al sistema defensivo, el de Vindolanda, se han encontrado cientos de tablillas de madera, cartas del pasado en las que los soldados romanos contaban sus cuitas con una caligrafía más endiablada que la de muchos médicos.
Sin duda, de haber sido contemporáneos de un inmenso arce sicómoro que montaba guardia junto al muro, se habrían lamentado de su pérdida, propia de alguna tribu salvaje del norte.
Como saben, uno o dos homínidos talaron el mes pasado el arce sicómoro que ya se levantaba en ese mismo emplazamiento allá por el siglo XVIII. No hay explicación a esta gesta digna de aparecer en el ‘Elogio de la estupidez’ de Erasmo.
Por fortuna, las pérdidas ‘arbóreas’ de Málaga no tienen la memez como fundamento sino, en la inmensa mayoría de los casos, los elementos y la edad y en muchas ocasiones no son pérdidas irreversibles.
Sí lo fue, hace 22 años, la desaparición de una joya botánica como el enorme Ginko biloba de los jardines del Santuario de la Victoria. En otros casos, el árbol ha sufrido sólo pérdidas parciales, como el árbol de Reding, en el Paseo de Sancha, el que presidía ‘Villa Rosa’ una de las tres desaparecidas casas de la familia de Ángeles Rubio-Argüelles y que tras ser alcanzado por un rayo en 2019, sigue adelante.
También es el caso de uno de los majestuosos ficus de la Casita del Jardinero (Mayor del Parque), la famosa construcción que cuando se levantó hacia 1911 por Manuel Rivera Vera fue conocida por los malagueños como ‘el aborto de la Aduana’, por la similitud, a escala con el edificio dieciochesco.
Como saben, en agosto de hace dos años se tronchó una rama casi tan grande como el ego de Cristiano Ronaldo, pero el árbol ha seguido adelante. Es probable que el ficus se plantara con motivo de la construcción de la Casita del Jardinero y en cualquier caso el siglo de vida lo ha superado con creces.

Recortes en las alturas. / A.V.
Esta semana y gracias a una grúa, personal municipal se encarga de cortarle ‘las puntas’ al árbol, no vaya a quedar descompensado después de haber perdido una parte muy importante de su anatomía.
En el Archivo Histórico de la UMA una foto muestra cómo la famosa nevada de febrero del 54 tronchó varias ramas del ficus vecino, el de raíces aéreas.

Estragos junto a la Casita del Jardinero, tras la nevada del 54. / Archivo Histórico Universidad de Málaga
Ser un árbol tiene estas cosas, estar al albur de los factores más inesperados ya sean rayos, nevadas, ventiscas, el paso de la edad o la llegada de homínidos. Suerte.
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