El regreso a la luna 50 años después de que Neil Armstrong pisara el satélite terrestre con la misión Apolo 11 ha marcado este jueves la segunda jornada de SUTUS, el congreso especializado en el turismo de lujo y subacuático que se desarrolla hasta hoy en la escuela internacional de dirección hotelera Les Roches, en Marbella.

Representantes de las agencias NASA y la japonesa JAXA; y del programa Euro Moon Mars, en el que participan instituciones académicas y de investigación, universidades e industrias expusieron sus programas para volver al satélite terrestre en un plazo inferior a diez años.

La NASA busca, a través del programa Artemis, regresar a la luna en 2025 con un hombre y la primera mujer, además de desarrollar infraestructuras en el satélite terrestre para utilizarlo como plataforma para impulsar misiones a Marte.

«Como objetivo final, estamos construyendo el Gateway para tener mayor acceso al servicio lunar, tanto para actividades gubernamentales como comerciales, y proporcionar una plataforma para misiones a Marte», ha señalado el director de Desarrollo de Sistemas de Exploración de la NASA, Sam Scimemi.

Un objetivo similar persigue Japón. JAXA busca mandar a la luna a un astronauta nipón a finales de la década, para lo cual ya cuenta con un proceso de selección de tripulantes.

«Es el objetivo principal del Gobierno de Japón», ha destacado la representante de la agencia espacial nipona, Hiroko Asakura.

Japón busca con la misión asegurar las oportunidades de los astronautas nacionales en la exploración espacial, reclutar nuevos candidatos nipones a astronautas y estudiar un programa internacional de exploración lunar

El programa Euro Moon Mars comenzó hace diez años a formar a investigadores y astronautas con el objetivo de habilitar en la luna un ecosistema de exploración sostenible y sopesar las oportunidades para llegar a Marte.  

«La siguiente meta es prepararse para tener una presencia sostenible en la Luna con un hábitat y una colaboración humana y robótica», ha apuntado el impulsor del proyecto, Bernard Foing, en su intervención en SUTUS.

«La implementación de una aldea lunar es todo un desafío por varios motivos. Hay que llegar, sobrevivir, operar, comunicarse, o moverse para explorar, entre otros objetivos. Pero si esto se consigue, va a ser una gran oportunidad para el desarrollo del turismo espacial», ha señalado.

En el congreso intervino también Pascale Ehrenfreund -que tiene un asteroide con su nombre-, presidenta de la Universidad Internacional del Espacio, centro que cuenta con cerca de 5.000 alumnos de más de 100 países que buscan un futuro ligado a la comunidad espacial.