La Malagueta llena, con el cartel de no hay billetes en las taquillas, tiene que estar bonita a la fuerza. Ayer se vivía una jornada importante por la celebración de la Corrida Picassiana, una cita que en el aspecto puramente estético quedaba este año relegado a un segundo plano.

La barrera del coso se convertía en una galería de arte de la extensa obra taurina de Andrés Mérida, ciertamente meritoria; aunque el conjunto no tuvo el hilo argumental y la espectacularidad de ediciones anteriores. Fue un enriquecimiento más que una transformación como a la que se nos había acostumbrado.

Salvo pequeños detalles como un toro de inspiración picassiana que lucía en su chaquetilla Cayetano, que también empleaba un capote de brega pintado, o un original y colorido vestido de torear que utilizaba Roca Rey, el resto del conjunto tampoco difería al de una corrida normal. Que ya de por sí es todo un acontecimiento.

Roca Rey revienta la Feria Taurina y sale a hombros con tres orejas en la Picassiana

Pasodobles intercalaron con piezas clásicas interpretadas por la Orquesta Sinfónica de Málaga y la soprano malagueña Alba Chantar como hilo musical de un evento en el que, al final, su éxito o fracaso dependía del juego de los astados de Daniel Ruiz que aguardaban en los corrales. Cayó cara, por fin.

Y a la primera que tuvo Roca Rey la aprovechó. ¡Vaya si la aprovechó! El segundo de la tarde fue un toro que, de inicio, se vio que tenía movilidad. Ya era un buen argumento para albergar máximas esperanzas en un torero que se encuentra en un momento cumbre. Demostró que, si el toro se movía, él no iba a moverse. Esa máxima la llevó al límite en una faena en la que hubo tandas realmente importantes. Le bajó la mano y le exigió, y Juguetón, que así se llamaba el castaño, respondió con calidad exquisita. Se fueron toro y torero a los medios, sin importar el viento, y el burel revolucionó todo con un pitón izquierdo en el que hacía el avión en cada embestida. Los naturales fueron de enjundia, propios de lo que es: un figurón del toreo. Las bernardinas finales no hicieron más que agrandar el triunfo ratificado con una estocada completa que le valía el premio de las dos orejas para el torero, y la gloria de la vuelta al ruedo al astado.

Roca Rey revienta la Feria Taurina y sale a hombros con tres orejas en la Picassiana

Con la puerta grande en el bolsillo, Roca Rey se perfilaba como triunfador de la Feria 2022. Tenía todas las papeletas para recoger el año que viene el Capote de Paseo y el Estoque de Plata. Ojalá los pueda recoger vestido de torero, y no de paisano como lo hizo en los prolegómenos del festejo José María Manzanares por su actuación en 2019. Pero tenía hambre de más, y a su segundo le instrumentaba un bello recibo capotero por delantales, rematando con una chicuelina y una revolera en el centro del platillo. Cuando toreaba el peruano, parecía que se paraba el viento. El comienzo de la faena resultó impactante. No se puede ligar con más temple de rodillas. Ya de pie, cada muletazo se hacía eterno por la longitud del trazo con la diestra, y sobre todo la hondura. Con el toro ya más parado, ratificó un compromiso infinito con su profesión y con el público. Con una serenidad pasmosa, se metía entre los pitones para dar un golpe sobre la mesa y ratificar que, hoy por hoy, es el número uno del toreo. Solo le faltó matarlo arriba para que la actuación hubiera sido redonda; lo que que no quita que sea, de lejos y sin reunirse los jurados, el triunfador de la Feria de Málaga 2022.

Roca Rey revienta la Feria Taurina y sale a hombros con tres orejas en la Picassiana

El que abría plaza despertó ilusiones de que el petardo ganadero del día anterior no se repitiera, y afortunadamente vivimos la versión opuesta de la Fiesta. Quiso tener Cayetano un recuerdo a su abuelo Antonio en un recibo de capote con una rodilla flexionada. Arrancó la faena, tras brindar al público, doblándose por bajo a un animal que había mostrado estar justo de fuerzas. En una primera tanda en el tercio, le plantó la muleta en redondo, arrastrando los vuelos, y el burel respondió yendo largo. Había materia prima, pero hasta bien avanzado el trasteo, todos los pases se los dio el matador para fuera, mostrándose desubicado e inseguro en el planteamiento. Cuando por fin le puso la muleta con determinación, llegaron tandas de derechazos con empaque y hermosos pases de pecho con su sello particular. Con la espada pasó un calvario al quedarse en la cara una y otra vez.

Roca Rey revienta la Feria Taurina y sale a hombros con tres orejas en la Picassiana

Tiró de raza en su segundo, donde mostró una dimensión mucho más importante desde el saludo con su capote picassiano. Verónicas que mostraron que nos encontrábamos ante un toro más que potable. A estas alturas, quedaba patente que Daniel Ruiz había traído un gran encierro a La Malagueta. Brindó a un gran seguidor de toda la dinastía, Antonio Hidalgo, y se sentó en el estribo para arrancar una faena que proseguiría rodillas en tierra para caldear los tendidos entregados a la versión más Rivera de Cayetano. Sin salir de las proximidades del tendido uno, hubo tandas de interés con la zurda y desplantes de remate. Esta vez estuvo más decidido al tirarse a matar, y aunque la tizona cayó algo desprendida, incluso se le solicitó con fuerza dos orejas que hubieran sido excesivas y ante las que el palco tuvo que poner cordura.

Hay veces en las que hay que tirar la moneda en busca del éxito. Se ve que ayer no era uno de esos días para Pablo Aguado en Málaga. El primero de su lote, aún sin ser ni de lejos el mejor del encierro, era ciertamente potable. El no querer sacarlo a los medios y preferir resguardarse del viento en tablas fue un condicionante decisivo para que el trasteo no subiera vuelos. Con muchas precauciones, solo quedaron para el recuerdo esporádicos detalles pintureros.

Roca Rey revienta la Feria Taurina y sale a hombros con tres orejas en la Picassiana

Más de lo mismo en el que cerraba plaza, el único que terminó por rajarse de la corrida. Con todo, no fue para nada un mal toro hasta entonces este de Ruiz, ante el que una vez más se apreciaba falta de determinación. El que dio el golpe fue, sin duda, Roca Rey, y por eso reventó la Feria de Málaga. Suyo es el nombre absoluto de este abono que terminaba triunfalmente, con el permiso de Juguetón y el resto de sus hermanos que ayer se lidiaron en La Malagueta.